1 de febrero de 2011
Causas económicas y repercusiones de la inestabilidad en Egipto
La inestabilidad política en Egipto y sus repercusiones en el mundo árabe son los temas que dominan la agenda internacional. Como pólvora, las demandas de libertad que iniciaron en Túnez y que motivaron la salida de su (ahora) expresidente se extendieron a Egipto. Existe la posibilidad de contagio a otros países. Se habla de Yemen, Siria, por mencionar unos cuantos.
La principal demanda de los manifestantes es, en estos momentos, la salida del presidente Mubarak. Parecería que las causas son eminentemente políticas pero, en realidad, también hay causas económicas.
Egipto es el vigésimo país más poblado del mundo; pero, en términos nominales del PIB per cápita, ocupa el lugar 116. Estudios internacionales muestran que la pobreza y el desempleo (que afecta particularmente a los jóvenes) se explican, en gran medida, porque Egipto ha mantenido cerrada su economía y tiene un marco institucional que no fomenta la actividad económica. El resultado de este modelo autárquico es la falta de oportunidades económicas y prácticamente ninguna esperanza de movilidad social.
En Egipto, la difícil situación interna se combinó con un efecto internacional devastador: el aumento en los precios internacionales de los alimentos y energéticos.
Desde hace varios meses, como ya hemos comentado, los precios de algunas materias primas, el precio de los energéticos y algunos productos agrícolas (particularmente granos) han aumentado considerablemente. Este hecho -que afecta a todos los países- generó en Egipto, previo a las manifestaciones, una escalada de precios en los alimentos y las gasolinas.
Hago un paréntesis.
A veces escuchamos voces señalar que el control de la inflación parece una obsesión de algunas autoridades económicas. Hay quienes plantean que puede generarse más crecimiento a costa de una mayor inflación. Independientemente de que esto plantea un falso debate, a la luz de estos sucesos, no podemos soslayar el efecto devastador en el ánimo de la población del aumento inusitado de los precios de productos esenciales.
Ahora, hablemos de las repercursiones de la inestabilidad política y social.
El golpe a la economía egipcia es brutal. Por ejemplo, la calidad de la deuda egipcia ha disminuido y esto generará aumentos en las tasas de interés. Además, los llamados a huelga y las enormes manifestaciones disminuyen el ritmo de actividad económica. El turismo, que es una enorme fuente de recursos en Egipto, es inexistente ahorita. Basta ver las imágenes del aeropuerto en El Cairo.
¿Qué efectos económicos podemos esperar en otras partes del mundo?
Hay tres claramente identificables.
Primero, el precio del barril de petróleo continuará subiendo. En los últimos tres días hábiles, ha aumentado poco más del 10 por ciento. De continuar los sucesos y de extenderse a otros países árabes (algunos de los cuales son productores de petróleo) los aumentos serán todavía mayores.
Segundo, efectos al comercio internacional. Si bien Egipto no es un actor relevante en términos de exportaciones e importaciones (en términos del PIB global), su ubicación es estratégica. Una parte sustantiva del comercio internacional (se estima que el 10 por ciento) pasa por el Canal de Suez. La preocupación radica en lo que podría suceder en esta importantísima ruta que vincula América del Norte y Europa con Asia. Anualmente pasan 35 mil barcos cargueros por este canal.
Es poco probable que el canal se cierre al comercio. Pero si sucediera, los costos económicos a la economía global serían considerables. Por ejemplo, se estima, que el transporte de carga de Arabia Saudita a Houston tomaría doce días adicionales porque los barcos tendrían que dar la vuelta al continente africano.
El tercer efecto es el posible contagio a otros países. Egipto tiene una economía pequeña. Representa el 20% de la economía de nuestro país. Túnez, donde inició esto, equivale al 4 por ciento. Eso no es lo relevante. Lo importante es el nerviosismo que genera entre los inversionistas. Las bolsas de valores en otros países han caído, en parte, porque los capitales se están refugiando en otros instrumentos.
En resumen, si bien la principal motivación de la inestabilidad en Egipto es la apertura política y la salida del presidente Mubarak, las condiciones económicas son la otra parte del rompecabezas. Egipto cerró, durante muchos años, su economía y esto limitó las oportunidades económicas. Aunado al aumento de precios de energéticos y alimentos en los últimos meses, el agravio a la población fue mayúsculo.
El estancamiento económico genera molestia y, eventualmente, genera inestabilidad política. En muchos países, la molestia se procesa en las urnas; pero a falta de procesos democráticos (en las dictaduras) la población depone a los gobiernos y así castiga la falta de oportunidades.
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27 de noviembre de 2010
Blair y Hitchens debaten sobre la religión
Las preguntas en la que se centró el debate fueron las siguientes:
In a world of globalization and rapid social change does religion provide the common values and ethical foundations that diverse societies need to thrive in the 21st century? Or, do deeply held religious beliefs promote intolerance, exacerbate ethnic divisions, and impede social progress in developing and developed nations alike?
Tony Blair, quien se convirtió al catolicismo hace algunos años, argumentó que la religión es, con todo y sus defectos, una fuente de bien para el mundo; Christopher Hitchens, por su parte, señaló que la religión es la principal fuente de odio en el mundo.
Aquí la video nota de la BBC.
Aquí la nota que publica The Star.
Aquí el transcript del debate.
Aquí el sitio de Munk Debates, organizador del evento.
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7 de octubre de 2010
Hablando de futbol y política ... rodillazo presidencial
A propósito del tema, el presidente boliviano, Evo Morales, en un partido de futbol se desquita con un contrario en respuesta a una falta cometida previamente.
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23 de agosto de 2010
La retórica del sectario
... Abrir los ojos y cerrar la cartera: una buena síntesis de la retórica del sectario. La probidad de los otros depende de su coincidencia conmigo... Quien abra los ojos no tendrá más remedio que reconocer el cuadro que yo veo. Todo es evidente. Ésta es la realidad y nadie que tenga ojos y que sea honesto podría observar algo distinto. Quien esté sinceramente dispuesto a conocer la realidad coincidirá conmigo. Si aparece alguien que describa un panorama diferente, no lo hará por estar situado en otro sitio o por tener información diferente o por encaminarse a otros rumbos. Si habla de otras formas o de otros colores, habrá sido corrompido por las fuerzas del mal.
La mejor del artículo es la comparación del discurso que ahora cuestiona e irrita al alcalde capitalino con el discurso de quienes, en su momento, apoyaron el bloqueo de calles en la Ciudad de México. Resulta que el discurso es muy parecido.
Aquí la entrada original.
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16 de febrero de 2010
Reforma política y disposición para gobernar
El día de hoy regreso al tema de la reforma política.
Hace dos meses, a mediados de diciembre, el Presidente Calderón envió al Congreso una iniciativa que contempla varias reformas institucionales como la reelección consecutiva de jefes delegacionales, alcaldes, legisladores federales y locales; la incorporación de candidaturas independientes para todos los cargos de elección popular; la autorización al Ejecutivo para que éste haga observaciones parciales o totales a la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos que apruebe el Congreso de la Unión; por mencionar unas cuantas.
Algunos legisladores han manifestado que en este período de sesiones retomarán la iniciativa y la discusión con el propósito de enriquecer el proyecto presidencial y, todavía más importante, darle a nuestro país un sistema político más funcional.
Ahora, la pregunta más relevante, la que deberían responderse los legisladores es ¿cuál es el objetivo de la reforma política? Si uno escucha las declaraciones, es probable que no le quede claro.
Uno de los objetivos fundamentales de la reforma política debería ser diseñar las reglas y procedimientos que permitan destrabar el aparente impasse político que hemos visto en los últimos 15 años. Si revisamos lo que ha sucedido en este tiempo con las llamadas reformas estructurales, tendremos que reconocer que, salvo excepciones que no llegan a completar los dedos de una mano, el sistema político se ha caracterizado por la dificultad de alcanzar acuerdos.
De las propuestas que se han presentado en los últimos meses, ¿cuál de ellas nos serviría para este propósito?
Podría pensarse que la reducción del número de legisladores. Esto tiene una lógica clara: entre menor sea el número de representantes, más fácil negociar y alcanzar acuerdos. Ahora, esta no es la manera óptima de lograrlo. Además, no tiene un sabor muy democrático porque, si lo reducimos al absurdo, entonces podríamos eliminar todos los cargos y dejar un Congreso o comité con 6 o 7 legisladores, uno por partido, con un voto ponderado según el voto en las elecciones. Esto sería, a todas luces, un retroceso democrático.
Ahora, del resto de las propuestas no abundaré porque, si bien son novedosas y nos darían un marco institucional distinto a lo que tenemos, no me queda claro si nos permitirían terminar con el impasse político al que me referí hace unos segundos.
En mi opinión, la reforma constitucional y legal que podría sentar las bases para lograr acuerdos legislativos no está en la propuesta presidencial y entonces debería ser planteada por el Legislativo: ajustar el calendario electoral y que solo únicamente tengamos dos procesos electorales durante el sexenio (cada tres años).
El problema del sistema vigente es que todos los años tenemos elecciones en alguna parte del país y esto obliga a los partidos a diferenciarse, distanciarse, cuestionarse y criticarse entre ellos. Esto complica los acuerdos legislativos y más si son reformas constitucionales. El 2010 es la prueba. ¿Como esperamos ponernos de acuerdo en el Congreso federal, si en una tercera parte del país los partidos tienen que confrontarse?
Ahora, existe otro argumento, que el impasse político no es tanto un asunto de instituciones o procedimientos, sino una actitud de los políticos frente a la alta responsabilidad que significa gobernar y, en particular, de los partidos en la oposición.
Es cierto que la función de la oposición es oponer. Pero una revisión más profunda nos hace ver que la oposición tiene otra función (fundamental) en un sistema de mayoría: cogobernar.
Para una democracia, es bueno tener un gobierno efectivo, pero –y esta es la lección de los últimos 15 años- parece más importante tener una oposición responsable.
En México, la razón por la que llevamos más de 15 años sin reformas constitucionales sustantivas (las llamadas reformas estructurales) se puede explicar por la actitud que ha asumido la oposición, en particular el principal partido de oposición. Los gobiernos de Zedillo, el de Fox y ahora el de Calderón, se han tenido que enfrentar a una oposición que ha preferido oponerse y no cogobernar.
El último gobierno que logró reformas sustanciales fue el de Salinas de Gortari. Sin duda el presentó una visión más liberal de la economía y del papel del Estado. Pero el país tuvo la suerte de contar en ese momento con un partido de oposición con liderazgos políticos dispuestos a apoyar esta visión más moderna. Por ejemplo, si en ese entonces, los liderazgos en el PAN, como Luis H. Alvarez, Carlos Castillo, Diego Fernández, se hubieran opuesto a la apertura económica, probablemente la ley no se hubiera modificado y hoy en día no tendríamos tratados de libres comercio.
Bajo esta lógica, cuando la oposición cogobierna y asume parte de la responsabilidad, le da a las reformas un respaldo político crucial. Muchas veces la ciudadanía teme a los cambios. Es normal. Entonces, los partidos, tanto en el gobierno como en la oposición, deben asumir el liderazgo y hacerle ver a la ciudadanía porque los cambios son necesarios.
No solo sucede esto en nuestro país. Me parece que podemos encontrar ejemplos similares en otras latitudes. Hoy en día, por ejemplo, en los Estados Unidos, la reforma estructural que se proponía al sistema de salud, no fue posible porque no hubo la cooperación del principal partido de oposición.
Ahora, de ser cierta esta hipótesis, que podemos decir del futuro de las reformas estructurales en nuestro país en lo que queda del sexenio. En mi opinión, desafortunadamente, que se cerró la ventana de oportunidad y que ya no habrá reformas. El calendario electoral cierra la posibilidad para que el partido en el gobierno y el principal partido de oposición se pongan de acuerdo.
Concluyo preguntando, entonces, ¿qué se puede hacer para que en el próximo gobierno, del 2012 al 2018, si haya reformas estructurales? ¿Cuál es el papel de la reforma política? Regreso a la imperiosa necesidad de reformar el calendario electoral y reducir el número de procesos electorales. Esta es probablemente la reforma más sustantiva que le podríamos hacer a nuestro marco institucional porque reduce los espacios de conflicto entre los partidos.
Si se lega a concretar esta propuesta en la actual legislatura, le estaríamos dando el espacio político a los próximos gobiernos (y a las próximas oposiciones) para que juntos aprueben las reformas estructurales sustantivas.
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11 de febrero de 2010
La insensatez es hija del poder
Aquí un párrafo interesante en donde nos presenta una fórmula para gobernar bien.
... Todos sabemos, por continuas repeticiones de la frase de lord Acton, que el poder corrompe. Menos sabemos que engendra insensatez; que el poder de mando frecuentemente causa falla del pensamiento; que la responsabilidad del poder a menudo se desvanece conforme aumenta su ejercicio. La responsabilidad general del poder consiste en gobernar lo más razonablemente posible en el interés del Estado y de sus ciudadanos. Un deber de tal proceso es mantenerse bien informado, atender a la información, mantener abiertos el juicio y el criterio, y resistir al insidioso encanto de la terquedad. Si la mente está lo bastante abierta para percibir que una política determinada está dañando al propio interés, en lugar de servirlo, y si se tiene confianza suficiente para reconocerlo, y sabiduría suficiente para invertirla, tal es la cúspide del arte de gobernar...
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9 de febrero de 2010
El anuncio político más raro del mundo
¿En que estaban pensando los productores?
Aquí la página fcino.com.
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13 de enero de 2010
Lo que podría implicar Massachusetts para la agenda política norteamericana
Hace algunas semanas, el Senado de los Estados Unidos aprobó una reforma al sistema de salud con el voto de los 60 senadores del Partido Demócrata. Ningún senador republicano votó a favor.
Cabe señalar que el Senado norteamericano tiene 100 legisladores. Ahora, para asegurar que cualquier iniciativa se vote en el Pleno, se necesitan 60 votos. Esa es una regla de esa Cámara.
En otras palabras, el proyecto de reforma se aprobó porque todos los senadores demócratas votaron a favor. Si uno no lo hubiera hecho, la reforma se habría enviado a la 'congeladora' por no tener los 60 votos necesarios para asegurar la votación.
Como sabrán, hace algunos meses, desafortunadamente falleció el Senador Edward Kennedy (Demócrata) del estado de Massachusetts. El fue uno de los principales impulsores de la reforma al sistema de salud y desafortunadamente no votó pero su sustituto (Paul Kirk), que es de su partido y que fue nombrado por el Gobernador de ese estado, si votó a favor.
Aquí viene lo interesante.
En unos días (el 19 de enero), hay una elección especial para ocupar el asiento que ocupaba Kennedy y que hoy ocupa Kirk. Las encuestas, como podrás observar, se han cerrado y la tendencia nos dice que la elección será muy competida.
Desde 1972, ningún Republicano ha ganado esa elección pero su candidato actual (Scott Brown) se está acercando. Su campaña tiene un mensaje sencillo: 'I will send this bill back'.
Que paradoja si gana el republicano porque con su voto logrará descarrilar la reforma al sistema de salud que tanto apoyó Kennedy y que se ha convertido en el tema doméstico más importante de la agenda pública norteamericana.
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11 de diciembre de 2009
Y llegaron en auto...
Aquí la prueba:
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2 de diciembre de 2009
Parece que acertamos
... Algo si le reconozco a Juanito (y es una predicción): será el primer "líder" de la izquierda mexicana que no acatará una orden pública de López Obrador. Como recordarán, López Obrador le dijo que después de ganar la elección tendría que renunciar en favor de no se quien. Ahora, Juanito dice que esta persona (a quien le dejaría el cargo) "no está cumpliendo los compromisos" y que eso invalida el acuerdo. Mi predicción es que no renunciará y se hará más famoso por haber desobedecido a López Obrador. Juanito es, pues, el nuevo "hijo desobediente"...
Aquí la entrada original.
Que pena ver el descrédito de la izquierda mexicana como opción de gobierno. Parece que su rol es mantenerse en la oposición.
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24 de noviembre de 2009
Las dificultades políticas de los responsables de la política económica
El día de hoy pongo sobre la mesa la difícil situación política por la que atraviesan los responsables de las finanzas públicas en México y Estados Unidos.
Las últimas semanas han sido complicadas para el titular de la Secretaría de Hacienda en México y el titular de la Secretaría del Tesoro en los Estados Unidos. En ambos casos, los funcionarios acaparan las críticas y se han convertido en los responsables del malestar de los sectores productivos.
En el caso del titular de Hacienda en México, desde el primer momento de la crisis, su desempeño fue muy cuestionado. Hace varios meses señaló que la crisis económica internacional le provocaría a nuestro país un simple ‘catarrito’. Evidentemente se equivocó y nos tocó sufrir la peor contracción económica en más de 75 años. El diagnóstico erróneo explica, en parte, porque los responsables de las finanzas públicas no tomaron las medidas adecuadas en el momento preciso.
Esto no fue lo único, Hacienda perdió todavía más autoridad moral por la manera en que reaccionó a los comentarios que hicieron varios Premios Nobel sobre la situación económica del país. En distintas presentaciones, personas como Robert Engle, Edmund Phelps, Erick Maskin y la semana pasada, Joseph Stiglitz, señalaron que la crisis económica era muy profunda y que las acciones implementadas no eran adecuadas (entre ellas, el aumento de impuestos). La respuesta de los funcionarios mexicanos fue opinar que los Premios Nobel debían leer un poco más de México. Ayer decía un columnista señalaba que hubiera sido también bueno que los funcionarios leyeran más sobre economía.
Para no extenderme, creo que no me equivoco cuando afirmo que un gran número de analistas, especialistas y la ciudadanía en general, ha perdido la confianza en la conducción económica del país.
En los Estados Unidos, el Secretario Timothy Geithner también ha tenido también días muy difíciles.
Como muestra, la semana pasada el Secretario compareció ante los legisladores y muchos pidieron su renuncia. Me llama la atención que los diputados y senadores que públicamente expresaron la pérdida de confianza no son únicamente republicanos, también hay muchos del partido demócrata.
Independientemente si el Secretario se defendió adecuadamente, es claro el malestar entre los norteamericanos y que se refleja en los señalamientos de los representantes populares.
¿Qué motiva la molestia en los Estados Unidos? La respuesta es clara: el aumento del desempleo. El fin de semana revisé parte de una encuesta y me encontré con un dato sorprendente. A la pregunta “En el último año, ¿tu o alguien en tu casa ha perdido su empleo?" En febrero 2009 la respuesta fue de 18 por ciento; en el mes de noviembre del presente, 30 por ciento.
Parece la ciudadanía percibe que las prioridades de Washington están equivocadas. La gente está angustiada y nerviosa porque ve que la economía del sector privado no se recupera y la clase política norteamericana discute una reforma al sistema de salud que podría generar más regulaciones, normas e impuestos.
Otro de los problemas que nutre la frustración en los Estados Unidos es el hecho de que los últimos dos gobiernos impulsaron dos paquetes de “estímulo fiscal” y estos no generaron resultados. El último paquete –que se aprobó a principios de este año- costó más de 800 mil millones de dólares y los promoventes señalaron que con el paquete se evitaría llegar al desempleo llegara a los dos dígitos. El desempleo en los Estados Unidos ya rebasó este nivel.
Podría seguir, pero por cuestiones de tiempo, concluyo preguntando, ¿cuál es el futuro de los responsables de la política económica en ambos países?
La pregunta no es ociosa porque es un hecho que las cosas se van a poner difíciles para ambos. La generación de empleo es probablemente el indicador más importante de la economía desde el punto de vista político y, si la historia nos sirve para estimar el futuro, es probable que el empleo se recupere varios trimestres después de que el PIB muestra cierta mejoría. Mientras tanto la presión aumentará y sus jefes tendrán que atender sus necesidades electorales.
En el caso de Estados Unidos, dado que el gobierno es muy joven todavía, el debate me parece todavía prematuro.
No estoy seguro que lo sea en el caso mexicano. Adicionalmente, al Presidente mexicano se le presenta una oportunidad. Las elecciones de julio fueron un llamado de atención. El rumbo económico del país debe cambiar y en mi opinión esto necesita una cara nueva en la Secretaría de Hacienda.
¿Cuál es la mejor salida (o la salida digna, dirían algunos) para el actual titular de Hacienda? El Banco de México. Guillermo Ortiz termina este año y el Presidente no tiene porque solicitar al Senado la permanencia de este funcionario. Además, sería difícil justificarlo en virtud de que hace varios años, cuando Felipe Calderón era diputado o presidente del PAN pidió la renuncia de Guillermo Ortiz y, si la memoria no me falla, hasta juicio político.
Si Carstens va al Banco de México, entonces el Presidente tiene oportunidad de enderezar el barco económico desde el punto de vista electoral y con ello mejorar sus perspectivas de cara a las elecciones del 2012. Más importante aún es la oportunidad de cambiar el modelo económico y sentar las bases para un crecimiento sostenido.
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16 de noviembre de 2009
Lo más triste que he leído hoy
... Es la política del tahúr. En la competencia de telefonía celular no hay compatibilidad de intereses, hay agandalle. Que el usuario pague el impuesto que a los empresarios consentidos les exentan. Y en los diseños de los instrumentos básicos de la política económica, los ingresos y el gasto, se impone la lotería de la corrupción, juegos de azar, apuestas de mafiosos con cartas marcadas.
Un gobernador señalado por la Corte como violador de los derechos humanos y su equipo de represores instalado en el Congreso resultan premiados con recursos para obras ya terminadas.
Es la repartición mafiosa del dinero público. Es la caduca manera de repartirse el dinero de los ciudadanos.
El autor es Roberto Zamarripa. Su columna se titula Tahúres y la publica hoy Reforma (ver aquí, suscripción requerida).
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Gobernar es decidir
The more President Obama examines our options in Afghanistan, the less he likes the choices he sees. But, as the old saying goes, to govern is to choose -- and he has stretched the internal debate to the breaking point.
It is evident from the length of this deliberative process and from the flood of leaks that have emerged from Kabul and Washington that the perfect course of action does not exist. Given that reality, the urgent necessity is to make a decision -- whether or not it is right.
Aquí el texto completo.
Gobernar es decidir, nos dice Broder. Su editorial tiene lecciones para todos aquellos que ocupan o piensan ocupar las sillas del gobierno.
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21 de septiembre de 2009
El talento y la flexibilidad intelectual
TALENT without flexibility was a dangerous thing in the Soviet Union, as thousands found to their cost. Sergei Mikhalkov had talent aplenty, as a poet, playwright, children’s writer and satirist. But, more important, he was flexible. Mr Mikhalkov penned the words to two versions of the Soviet national anthem, one glorifying Stalin and one ignoring him. After Russia shrugged off communism he wrote a third version, to the same tune. In between he denounced two of the country’s greatest writers, Boris Pasternak and Alexander Solzhenitsyn. Every regime he served gave him medals.
Aquí el texto completo del obituario.
Me parece que esta condición (los cambios de opinión generados por los cambios de régimen) no se limita a los poetas o a los rusos. Creo que tiende a ser universal.
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2 de septiembre de 2009
Agenda legislativa: Austeridad y reformas para el crecimiento
El día de hoy se instala formalmente el Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos. Por más desacreditada que se encuentre la función legislativa en nuestro país, es un día muy importante para la República. Antes se decía que el 1° de septiembre era el Día del Presidente. Es bueno que eso haya quedado atrás. El problema es que no lo hemos sustituido adecuadamente: nos falta una ceremonia, un acto cívico digno y sobrio.
Son varias las preguntas que me hago sobre la nueva legislatura. ¿Qué esperar de ella? ¿Pondrán en alto la importante función para la que fueron designados? ¿Qué pueden hacer para lograrlo?
En primer lugar, una muy buena señal sería que esta legislatura se ajuste a los tiempos y a las dificultades económicas que viven sus representados. Estamos en la peor situación económica que ha experimentado el país en más de 25 años y sería muy bueno que, así como lo está haciendo la ciudadanía, los legisladores se ajusten su cinturón y el cinturón de los otros poderes.
La ciudadanía está desencantada con el manejo de sus instituciones republicanas. No pasa una semana sin que nos enteremos, a través de los medios, de un nuevo abuso, de un nuevo despilfarro. Desafortunadamente, el desperdicio de los recursos públicos es una práctica cotidiana.
Tan solo en las últimas semanas hemos escuchado de los megabonos de despedida de algunos alcaldes o de sus secretarias particulares; nos informaron que en muchas alcaldías lo único que dejaron los salientes fueron deudas millonarias; leímos que algunos ministros se indignaron porque alguien sugirió toparles su salario; supimos que los vivos que utilizaron los aviones del gobierno de un Estado (Querétaro para ser precisos) para ir de shopping a Estados Unidos, después del periodicazo no cambiaron sus malos hábitos, pero si sus destinos turísticos y ahora van a las playas.
Hace algunas semanas un exdiputado del Partido Acción Nacional, Gerardo Priego, decidió regresar a la administración de la Cámara de Diputados, los recursos que no había utilizado durante su gestión como diputado, en concreto el sobrante de sus pasajes aéreos. Si no recuerdo mal, eran alrededor de 1 millón de pesos. Una acción singular y, en mi opinión, ejemplar. Solo fue uno, ojalá hubieran sido todos.
El acto del legislador solitario evidenció y puso al descubierto los privilegios, las prestaciones y las prebendas que reciben los representantes populares. El mérito del legislador fue poner en práctica lo que procuramos enseñar a nuestros hijos: ser cuidadoso con lo que tienes y regresa lo que no es tuyo y que ya no vas a usar. Que pena que al señor Priego lo recibieron sus colegas de aquella legislatura con críticas, sarcasmos y dudas, incluyendo al entonces presidente de la Cámara, Cesar Duarte.
Hace varios meses, en el Reino Unido, un escándalo precisamente alrededor del mal uso de recursos públicos forzó la renuncia del Speaker, el líder de la cámara de los comunes, el equivalente al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Que diferencia y que pena ajena.
¿Qué sucedió? Que los miembros del Parlamento que no viven en Londres pueden disponer de recursos adicionales por tener que vivir en la capital. La ciudadanía se enteró que algunos legisladores metían como gastos, por ejemplo, el pago mensual del servicio de televisión por cable (aproximadamente 700 pesos al mes); el caso más sonado fue el de un legislador que compró con este dinero una casa de patos para su jardín.
Para los ciudadanos británicos, esta prestación se convirtió en un abuso y esto generó un escándalo político que terminó en la renuncia del presidente de su cámara baja. Que diferencias en las cantidades y que diferencias en las conductas de los responsables del poder legislativo.
¿Qué puede hacer entonces la actual legislatura? En mi opinión, retomar el ejemplo de Priego y disminuir sus beneficios y prebendas y ajustarse a las prestaciones de ley de sus representados.
Por otro lado, en términos de la agenda legislativa, ¿cuál es la principal tarea que tiene esta legislatura? Claramente las llamadas reformas estructurales al marco institucional que transformen el modelo económico que los últimos gobiernos panistas, el de Fox y el de Calderón, heredaron del PRI y que no han logrado modificar. El modelo es obsoleto, anacrónico y no sirve en un mundo globalizado. Lo vemos en los resultados: cuando tenemos crecimiento, los números son muy bajos y cuando tenemos recesión, la desaceleración es la mayor de la región.
Es muy probable que en la nueva legislatura haya diputados que puedan esbozar, que puedan explicar este nuevo modelo y que tengan la inteligencia para influir el debate y los trabajos en el pleno y las comisiones. Con el tiempo los conoceremos.
Estos son los asuntos que, en el corto plazo, puede y, en mi opinión, debe hacer la nueva legislatura. Uno, retomar la agenda de austeridad que puso sobre la mesa el diputado solitario de la anterior legislatura y hacer de esta agenda una política para los tres poderes; y dos, presentar una agenda con fechas, un calendario de cuando aprobarán las ya repetidas y mencionadas reformas estructurales.
Relacionado a esto, ojalá que la discusión económica no se limite a los impuestos que van a subirle a los contribuyentes de siempre. Me preocupan algunos dichos de algunos legisladores que cuando les preguntan sobre la economía del país solo hablan de sus finanzas públicas. Las finanzas públicas son solo una parte y menor de la ecuación del crecimiento económico.
En fin.
Ya el tiempo dirá.
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28 de julio de 2009
Me parece que el tiempo le dio la razón
Para quienes no lo conocen, Ron Paul fue precandidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos. Si bien no ganó la nominación de su partido, su desempeño fue impresionante. Sin mayor estructura, logró un porcentaje importante de la votación y un número de votos considerablemente mayor a lo que se pronosticaba en un principio.
Lo más relevante, en mi opinión, de Paul fue su mensaje y su discurso económico basado en la libertad y el esfuerzo de las personas y como sus palabras despertaron el interés por la política de un sector amplio de la población, particularmente jóvenes universitarios. Después del esfuerzo, Ron Paul regresó a su curul en la Cámara de los Representantes.
Aquí y aquí y aquí y aquí y aquí y aquí varias entradas de Ron Paul
Ahora, el portal electrónico del semanario británico The Economist presenta una entrevista con el legislador de Texas.
Es muy grato escuchar a un político que entiende como funciona la economía y los procesos de mercado. Además, Paul señaló durante la campaña que el modelo actual de política monetaria es, palabras más y palabras menos, un fraude y que las crisis económicas son causadas principalmente por el manejo artificial de las tasas de interés que establecen los comisionados de la Reserva Federal.
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4 de febrero de 2009
Más sobre el Estado fallido
Independientemente si uno está o no de acuerdo con esta caracterización, la realidad es que este tema (México como estado fallido) está aumentando en algunos foros internacionales. Yo creo que está fuera de toda proporción.
Luis, un lector de este blog, en la sección de comentarios, me sugirió explicar el concepto de "estado fallido" para que quedara claro a que me refería.
Procedo en consecuencia pero retomo el artículo ¿Estado fallido? que recientemente publicó Jesús Silva Herzog Márquez en su blog y con quien estoy de acuerdo. Aquí la entrada.
Aquí los párrafos más relevantes:
La extrema gravedad de la inseguridad en México nos tienta con la desproporción. Tal parece que no hay manera de exagerar y que la ponderación fuera un ejercicio de autoengaño. Quien no llega en estos días a la conclusión más pesimista cierra los ojos ante lo evidente o trata de engañarnos. No hablo de la confianza del pesimista (que puede ser tan dogmática como la ingenuidad del optimista) sino del catastrofismo como el único diagnóstico creíble. Estamos envueltos en la carrera del pesimismo. Una competencia en donde gana quien presente el panorama más sombrío y describa la realidad más tenebrosa...
... Es notable el éxito que ha tenido entre nosotros la indicación de que México está en el camino de convertirse en "Estado fallido". La sumatoria de la violencia parecería suficiente para insertarnos en la funesta categoría. El apremio para aceptar la etiqueta es mala idea. No necesitamos agregar confusión y estridencia a nuestros peligros. Por el contrario, debemos nombrarlos sin engaño y medir su innegable gravedad ecuánimemente. La noción de "Estado fallido" tiene unos cuantos años en circulación. Antes de filtrarse al discurso académico, apareció en los reportes de inteligencia norteamericana en busca de nuevas amenazas tras el fin de la Guerra Fría...
... Los indicios de fracaso estatal son diversos. Académicos y militares han tratado de delinear una tabla de indicadores que es necesario atender si es que queremos emplear la etiqueta. El Fondo para la Paz y la revista Foreign Policy han desarrollado un método para medir la vulnerabilidad del Estado. Doce indicadores para precisar el fracaso de un Estado. Mediciones de procesos sociales, económicos y propiamente políticos. Entre los indicadores sociales, los cartógrafos del fracaso estatal consideran inmanejables presiones demográficas: disputas de tierra, insuficiencia de recursos para atender a una población creciente, tensiones por límites fronterizos; inestabilidad por el desarraigo de grandes poblaciones que huyen de la persecución religiosa o política; una larga historia de resentimientos y de exclusiones étnicas, un patrón de violencia entre comunidades que no recibe castigo. En términos económicos, un Estado fallido se caracteriza por distintos signos de alarma: un acelerado descenso de los niveles de vida, aumento de mortalidad infantil y de la pobreza, inflación desbocada, escasez. En el ámbito político, el Estado camina al fracaso cuando su gobierno es incapaz de cobrar impuestos, cuando se boicotean las elecciones y prospera la desobediencia civil. Los servicios públicos se deterioran y apenas sirven para el interés de la clase gobernante. La violencia política prevalece, emergen milicias privadas y grupos paramilitares mientras organizaciones internacionales se instalan para procurar cierto orden y proveer servicios mínimos a la población. Quien trate de aplicar estos medidores a la realidad mexicana se dará cuenta que, por grave que sea nuestra condición, no estamos en la liga de Afganistán, Somalia, Sudán, Zimbabwe o el Congo.
Eso no quiere decir que la crisis mexicana sea trivial. Que los problemas mexicanos no lo coloquen en la federación de estados fallidos no significa que su Estado funciona bien y eficazmente, que garantiza el orden, que respeta puntualmente sus reglas y que provee servicios de buena calidad a toda su población. La crisis del Estado mexicano es seria y los peligros que corremos, si el gobierno fracasa, son enormes. Pero no importemos acríticamente una noción que simplemente no nos retrata. Nuestro Estado es endeble e ineficaz. Está penetrado por intereses particulares y por las fuerzas del crimen. No es capaz de garantizar la legalidad ni la tranquilidad pública en todo el territorio del país y en algunas regiones, ha sido abiertamente rebasado por las mafias. Pero eso habla de la penuria, no del fracaso del Estado en el sentido que se utiliza en los foros internacionales...
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5 de enero de 2009
Atinada definición de la 'política'
Thomas Sowell, autor norteamericano de varios libros sobre políticas públicas, lo explica en su columna.
Aquí algunos párrafos:
Whoever called politics "the art of the possible" must have had a strange idea of what is possible or a strange idea of politics, where the impossible is one of the biggest vote-getters.
People can get the possible on their own. Politicians have to be able to offer the voters something that they cannot get on their own. The impossible fills that bill perfectly.
As a noted economist has pointed out, nothing "could prevent the California electorate from simultaneously demanding low electricity prices and no new generating plants while using ever increasing amounts of electricity." You want the impossible? You got it. Politicians don't get elected by saying "No" to voters.
Of course Californians also got electricity blackouts and, in order to deal with the blackouts, a multi-billion dollar surplus in the state's treasury was turned into a multi-billion dollar deficit, followed by cutbacks in various other government programs, followed by calls for higher taxes...
Aquí el artículo completo.
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10 de noviembre de 2008
Imitando la televisión
The West Wing fue una serie en los Estados Unidos que estuvo al aire entre 1999 y 2006 y se trataba sobre la vida en los pasillos y oficinas de la Casa Blanca.
En algún momento, hacia el final de la serie, hay elecciones presidenciales y el presidente saliente ya no podía buscar la reelección. Esto le abre la posibilidad a un demócrata relativamente desconocido.
El video muestra las similitudes entre la llegada de Barack Obama a la Presidencia y la historia de Matt Santos, un personaje que le gana las elecciones presidenciales a un republicano que, casualmente, también comparte muchas cosas con John McCain.
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8 de noviembre de 2008
Sensatez
When half of mankind seems lifted by hope, nothing looks meaner than to disparage the dream. But what is this Obama mania? The world did not change for ever on Tuesday. No messiah has come among us. Miracles have not become possible. There is no new dawn. Calm down dear, it's only a US presidential election.
Here's my entry for Daniel Finkelstein's Comment Central competition for an eight-word expression of hope for the President-elect of the United States. Eight words precisely. “I hope he will let us down gently.”
Lo más sensato que he leído hoy. Aquí el artículo completo de Matthew Parris.
MP cita la pregunta que hace Daniel Finkelstein sobre la mayor esperanza que tienen los lectores de The Times del presidente-electo Obama. Aquí la página.
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