Aquí las notas de mi comentario de radio en
IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones son personales y los errores son
atribuibles exclusivamente a mi persona.
El tema de la seguridad pública sigue en la mesa. El jueves de la semana pasada sesionó en el Palacio Nacional el Consejo Nacional de Seguridad. Un evento muy vistoso y lucidor y cuyos resultados concretos están por verse.
Ayer se publicó en varios medios el texto del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad que firmaron los participantes en el Consejo. El texto contiene una breve exposición de motivos y una serie de recomendaciones e intenciones que, según el Acuerdo, se ejecutarán en los próximos meses.
Muchos especialistas analizarán, en los próximos días, la viabilidad de cada una de las medidas presentadas en el documento. Todo ello será, sin duda, una discusión muy interesante. No obstante, debo decir que, en su gran mayoría, las medidas que se presentaron en el documento no son nuevas: son replanteamientos de cosas que ya anteriormente se habían dicho.
Hay algunas otras que inclusive no es claro como contribuirán a reducir los niveles de inseguridad. Por ejemplo, en el Acuerdo se habla de
… integrar en una sola base de datos el Servicio Nacional de Identificación Personal que sirva de base para el propósito de identificación personal en los trámites más relevantes…
¿De donde sale que otra base de datos con información personal y en manos de los gobiernos reducirá la inseguridad? Es más, podría argumentarse que es más peligroso porque sabemos que la base de datos eventualmente llegará a las manos de gente que la utilizará para otros fines (entre ellas la extorsión).
Por el momento no me referiré a las 75 medidas particulares que retoma el Acuerdo.
Pero si tengo que poner sobre la mesa dos puntos que, en mi opinión, son muy importantes para combatir los niveles de inseguridad. Ninguno requiere de reformas constitucionales o mas presupuesto, pero si autoridades con voluntad por cumplir la ley y ser ejemplo de buena conducta.
Es más, la experiencia internacional indica que en aquellos lugares donde se vivieron episodios de inseguridad y que con el tiempo la redujeron, encontramos la presencia de estos dos temas que voy a mencionar.
El primero es un mensaje claro y contundente que los delitos leves o faltas administrativas se atienden y sancionan. Un ejemplo. El graffiti que regularmente vemos pintado en bardas públicas y privadas, manda una señal de violación al espacio público, de pasividad de la autoridad y de franca impunidad. Su existencia molesta a los ciudadanos que cumplen la ley y envalentona a quienes quieren cometer algún delito.
Si hiciéramos un estudio, podría apostar que las ciudades con menos graffiti tienden a ser ciudades más seguras porque la autoridad está pendiente del cuidado del espacio público y que protege la propiedad de terceros.
El segundo gran elemento que se presenta en los lugares que han reducido la inseguridad es el buen ejemplo que dan los funcionarios públicos y las figuras más visibles de los gobiernos. Este tema lo toco Denisse Dresser en su columna (Casa Mexicana) que publicó ayer el periódico Reforma. Cito a Dresser:
... muchos otros miembros de la clase política se refieren a impunidad como si no hubieran contribuido a institucionalizarla. Como si la impunidad fuera un fenómeno desvinculado de su propia actuación. Como si la culpa fuera tan sólo de ciudadanos apáticos y una sociedad que ha perdido los valores. Como si la impunidad no hubiera sido fomentada por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y presidentes acomodaticios. Como si los sentados en el Consejo de Seguridad la semana pasada no hubieran contribuido -desde hace décadas- a hacer de la impunidad una condición sine qua non del sistema político.
En el fondo, es un asunto de autoridad moral que deben tener las personas responsables de vigilar y hacer cumplir la ley. ¿Con que autoridad moral se convierten en garantes de la legalidad quienes no han hecho lo propio en su vida pública? El jueves, por ejemplo, en la firma del Acuerdo, vimos como lo firmaron varias personas que no son ningún buen ejemplo de lo que debe ser un líder político o uno sindical.
En conclusión, el jueves se presentaron muchas medidas que buscan reducir los índices de inseguridad. No se si sean las mejores o las peores. Eso no es lo importante. Lo único que puedo asegurar es que si las autoridades no atienden los delitos o agravios menores y no tienen autoridad moral para hacer cumplir la ley, sus esfuerzos serán infructuosos y tristemente, en algunos cuantos años (como ha sucedido en el pasado) nos encontraremos en el mismo lugar.
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