29 de junio de 2011
El gasto público en México aumenta la desigualdad
El gasto público es, en teoría, el instrumento más eficaz que tiene el Estado para reasignar recursos y, de esta manera, distribuir mejor las oportunidades. En este sentido, hace varios días se presentó el Informe sobre Desarrollo Humano en México 2011. El documento analiza distintos aspectos del gasto público: pondera el presupuesto asignado al 'gasto social', los recursos invertidos y los resultados en materia de educación, salud y oportunidades para el desarrollo humano.
El estudio sirve para saber si estamos logrando disminuir las brechas entre los más ricos y los más pobres y nace del interés por investigar si realmente el gasto está beneficiando a quienes menos ingresos generan.
¿Cuáles son los principales problemas que reporta las Naciones Unidas en relación al gasto público en México?
Primero, que la ciudadanía y sus representantes carecen de información completa y consistente de muchos apartados del gasto y que buena parte de las decisiones presupuestales, particularmente las que se toman en los estados y municipios, son vulnerables ante los grupos de presión. Los ciudadanos carecen de elementos suficientes para establecer si el presupuesto público obra en su beneficio, si se desembolsa con transparencia y si no sirve sistemáticamente a intereses corporativos o partidistas.
En relación a los resultados, el informe reporta que, dado el tamaño del gasto educativo, el desempeño y la calidad del sistema es deficiente; que el sistema de seguridad social encarece el trabajo formal y que el sistema de subsidios es altamente inequitativo y que tiende a reforzar las diferencias entre ricos y pobres. En otras palabras, una cantidad significativa de los recursos públicos se utilizan para subsidiar a grupos poblacionales con ingresos altos en lugar de personas con ingresos bajos.
¿Qué explica esta situación?
El principal factor son los subsidios a los energéticos. Hace varios días, en su columna, Sergio Sarmiento señaló que el gobierno gasta cuatro veces más en subsidiar los combustibles que a todos los programas de combate a la pobreza. El subsidio beneficia principalmente a la población con vehículo propio. Obviamente, quienes más consumen, más se benefician porque más subsidios reciben.
En el gasto educativo también encontramos situaciones en las que los grupos con más ingresos se benefician desproporcionadamente. Por ejemplo, el 90 por ciento del costo de los servicios de educación básica son el pago de salarios a maestros. El restante se destina a otros insumos del proceso de enseñanza resulta limitado y se refleja en el equipamiento de las escuelas a las que acuden los niños y niñas más pobres, que frecuentemente no cuentan con electricidad, baño, pisos limpios, libros ni computadoras. Esta situación genera mayores desigualdades, ya que, además, las escuelas a las que asisten los estudiantes de mayor ingreso tienen directores y profesores que perciben un mayor salario y acumulan mayor educación y experiencia.
El gasto en el campo tiene las mismas consecuencias regresivas. Programas como Procampo favorecen mucho más a los productores ricos que a los pobres ya que se otorgan en razón de la superficie cultivada. El 80 por ciento de los apoyos públicos al campo se otorga al 10 por ciento de los productores con más tierra.
Así podríamos mencionar otros datos, pero el mensaje es claro: el presupuesto público, en particular el sistema de subsidios generalizados que ha diseñado el Estado mexicano, beneficia desproporcionadamente a los que más ingresos generan.
Para concluir, ¿que acciones o recomendaciones de política pública se derivan del informe si queremos que el gasto social realmente disminuya las diferencias?
Primero, enriquecer el análisis del presupuesto diseñando y tomando en cuenta indicadores no monetarios de carencias o necesidades. No limitar las preguntas a pesos y centavos, profundicemos en los resultados.
Segundo, impulsar reformas institucionales que busquen una mejor representación de los intereses ciudadanos como pudiera ser la reelección inmediata de los legisladores ya que una de sus funciones es fiscalizar el gasto público. Este es un tema de rendición de cuentas.
Tercero, y muy importante, modificar el esquema de subsidios generalizados que son altamente inequitativos hacia uno de programas focalizados que permita dirigir los recursos a los sectores más necesitados. El programa Oportunidades –reconocido internacionalmente- es, probablemente, el mejor ejemplo de este enfoque.
Si logramos implementar estas tres recomendaciones convertiremos el gasto público en un instrumento que realmente contribuya a reducir la pobreza, redistribuir las oportunidades y, así, promover una sociedad más equitativa.
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12 de abril de 2011
Cambiaron los términos del debate: del estímulo a la prudencia
El fin de semana, los republicanos y los demócratas en los Estados Unidos acordaron los términos del presupuesto para lo que queda del 2011 y evitaron la suspensión de actividades del gobierno federal. El acuerdo se alcanzó al filo de la medianoche del viernes, una hora antes de que venciera el plazo.
¿Qué los llevó a esta extrema situación?
El año pasado, a pesar de tener mayoría en ambas cámaras y el poder ejecutivo, los demócratas no aprobaron un presupuesto y el funcionamiento del gobierno se basó en una serie de resoluciones o votaciones en el Congreso que autorizaban al gobierno seguir trabajando. Vinieron las elecciones de noviembre, ganaron los republicanos y con el control de la Cámara de Representantes condicionaron el funcionamiento del gobierno si se reducía el gasto público.
Como parte del acuerdo, el Congreso acordó el mayor recorte en la historia de los Estados Unidos: 38 mil millones de dólares. La suma es enorme aunque, hay que decirlo, es menos del 1 por ciento del presupuesto del gobierno federal. Se recortarán programas en todos los departamentos o secretarías.
Los dos partidos asumieron la decisión y el acuerdo como una victoria política. Obama y su equipo resaltaron sus capacidades negociadoras: su intervención fue necesaria porque los líderes en el congreso no llegaban a acuerdos. Los republicanos, por su parte, argumentan que su victoria es sustantiva porque hace un mes, cuando propusieron reducir 32 mil millones de dólares los demócratas calificaron los recortes como radicales y dramáticos. Hoy, que ambos acuerdan reducir 38 mil millones del gasto, hablan de que la medida es ‘histórica’ y un acto de responsabilidad. Lo que vimos el fin de semana es apenas el primer acto y el preludio a dos discusiones similares pero de mayor impacto.
Esta discusión fue en miles de millones de dólares (billions); las próximas son de millones de millones de dólares (trillions).
La primera es sobre el techo del endeudamiento del gobierno norteamericano.
Este debate iniciará en mayo cuando el Congreso estudie la autorización del aumento del tope de endeudamiento federal ubicado hoy en 14 millones de millones de dólares pues la deuda que puede contratar el gobierno está casi en su límite. Si el techo no se eleva, la deuda del gobierno no se podría pagar, caería en default y las consecuencias serían catastróficas para la economía mundial.
Esto no va a suceder. Sin duda sería una enorme irresponsabilidad y ya vimos que los partidos se pueden poner de acuerdo. Lo que si sucederá es que los republicanos lograrán incluir en el acuerdo todavía mayores topes y controles al gasto.
La segunda discusión es en relación al presupuesto para el 2012.
La semana pasada, el presidente de la Comisión de Presupuesto, Paul Ryan, presentó su propuesta. No entro en detalles por cuestiones de tiempo, pero el consenso es que, con todo y sus problemas, es la primera propuesta que un funcionario con poder real pone sobre la mesa para reducir el enorme déficit fiscal en los Estados Unidos. El presupuesto incluye recortes al gasto proyectado por 6 millones de millones de dólares (6 trillion), cambios a dos programas sociales emblemáticos (Medicare y Medicaid), reducciones en las tasas de impuestos y la ampliación de la base gravable eliminando exenciones y privilegios fiscales.
Esta semana se presentará al presupuesto 2012 al pleno y es probable que inicie pronto la discusión del mismo. Como cualquier documento de esta envergadura, no es perfecto y tiene aspectos que serán cuestionados por opositores. Creo que es fácil anticipar que los demócratas cuestionarán la reducción de impuestos, en particular la de los sectores que generan más ingreso.
Sin duda, seguiremos de cerca ambas discusiones porque tienen implicaciones profundas para la economía norteamericana y, dicho sea de paso, la economía de nuestro país pues ambas están estrechamente vinculadas.
Para concluir, me parece importante hacer explícito, porque lo encuentro sorprendente, que los términos del debate económico dio un giro de 180 grados en tan solo unas semanas. El cambio es radical. Con el acuerdo del fin de semana, el presidente y los demócratas aceptan que, cuando hay mucho desempleo y la recuperación económica es incipiente, el camino que se debe tomar es el recorte del excesivo gasto gubernamental.
Hace dos o tres años, en plena crisis financiera, la clase política norteamericana, incluyendo muchos republicanos, en sintonía con las tesis keynesianas, decían que la mejor manera de reactivar la economía era mediante el gasto público. Hubo programas de estímulo que aprobaron ambos partidos, entre ellos el salvamento de varias empresas privadas.
Hoy, ese discurso, no parece tener defensores. Los resultados no fueron los anticipados y los contribuyentes se quedaron con enormes deudas y, por ello, ambos partidos, desechan la tesis que el gasto es la mejor manera de reactivar la economía y aceptan que la mejor ruta es la sobriedad, la prudencia y la disciplina fiscal.
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20 de febrero de 2011
El empleo que no generó el estímulo fiscal
Como recordarán, en aquel entonces muchos norteamericanos estaban perdiendo sus empleos y se dijo (equivocadamente) que el paquete (es decir, el gasto) los pondría a trabajar.
Aquí el video (la versión corta):
Aquí el link al texto de la comparecencia.
Por cierto, no estamos descubriendo el agua tibia cuando afirmamos que el 'estímulo fiscal' no es la mejor manera de enfrentar un proceso de desaceleración económica. Ver, por ejemplo, esta entrada que tiene más de dos años.
¿Podemos decir: "se los dijimos"?
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16 de noviembre de 2010
Joyas presupuestales
A propósito de ello, ayer lunes dos columnistas del periódico Reforma ofrecen elementos para responder las preguntas.
Silva-Herzog Márquez publica Nutrir al Ombudsman y Roberto Zamarripa, Juegos Peligrosos.
Del primero, destaca lo siguiente:
... El presidente de la Comisión (CNDH) cuenta con un presupuesto anual de 1'820,160 pesos para el pago de sus alimentos. Nada mal. Eso implica que cada día del año -sin descontar fines de semana o días feriados- el Protector podrá gastar 4,986 pesos en el pan y la sal. Que nadie diga que esto es un gasto: es, por supuesto, una inversión...
... Lamentablemente, no existe aún un estudio claro que muestre el impacto que tienen las botanas que come el funcionario en su desempeño como protector de los derechos fundamentales. No contamos tampoco con un reporte técnico que establezca el vínculo entre las proteínas que ingiere el titular de la Comisión y la solidez de sus recomendaciones. ¿Qué efecto tienen los carbohidratos en el fortalecimiento de su autoridad moral? ¿Alimentos altos en Omega 3 imprimirían mayor legitimidad a sus recomendaciones? Aceptemos que no es tarea fácil el descubrir la conexión entre cucharadas y eficiencia administrativa...
De la segunda columna, destaca lo siguiente:
... El 13 de octubre pasado, los gobernadores de Tamaulipas, Eugenio Hernández y Egidio Torre, llegaron con su exigencia presupuestal a la Cámara de Diputados.
Su prioridad no era la seguridad. Pidieron para inversión carretera 2 mil 764.04 millones de pesos. Para una entidad carcomida por el crimen organizado, con jóvenes enrolados en el sicariato, Eugenio y Egidio solicitaron para "Juventud y Deporte" apenas 95 millones de pesos. Es decir, 29 tantos menos que lo pedido para carreteras. Para seguridad pública pidieron 304 millones de pesos, nueve tantos menos que lo solicitado en carreteras...
... ¿Qué es el gasto carretero? Dinero que obtiene un diputado para un camino que no estará en la tierra sino en el aire. Se pone la primera piedra hasta obtener el primer voto, después se arrumba la maquinaria; total, la constructora propiedad de un amigo del diputado o gobernador o de ambos funcionarios, ya cobró por adelantado. Vendrá otro trienio, con otro diputado -de cualquier partido- que pida un millonario gasto para completar el kilómetro siguiente, con la misma u otra constructora. Así, hasta la eternidad.
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24 de febrero de 2010
Una gráfica que compara el costo de la educación pública y la educacion privada

30 de septiembre de 2009
Dos maneras de enfrentar la recesión, el enfoque alemán y el enfoque de Hacienda
El día de hoy pongo sobre la mesa el reciente proceso electoral en Alemania y algunas lecciones que podríamos retomar y, con ellas, poner en contexto la realidad política y económica de nuestro país.
El fin de semana los alemanes fueron a las urnas.
Como resultado de las elecciones, Angela Merkel se mantiene como Canciller, pero ahora hará la coalición de gobierno con el partido de los demócratas libres. El mandato del electorado es el cambio y un cambio con un enfoque más liberal con el propósito de reiniciar lo más pronto posible el crecimiento económico.
A diferencia de nuestro país en donde votamos de manera independiente por presidente y legisladores, en Alemania el electorado vota por sus legisladores y ellos tienen la obligación de conformar el gobierno. El Bundestag, que es el equivalente a nuestra Cámara de Diputados, tiene más de 620 legisladores. Esto me parece importante mencionarlo porque frecuentemente escuchamos que en México, la Cámara de Diputados no logra ponerse de acuerdo en temas sustantivos porque hay muchos legisladores. Este planteamiento, en mi opinión es falso y el tamaño de la Cámara no tiene nada que ver con el número y el alcance de las leyes que se aprueban, sino con la voluntad de los legisladores y sus partidos de acordar reformas.
Regresando al proceso electoral alemán, los demócratas cristianos lograron 239 diputados (aproximadamente 38.5 por ciento) y formarán gobierno con un partido anteriormente opositor, los demócratas liberales (quienes alcanzaron 93 diputados, el 15 por ciento).
Las elecciones las perdió el partido Social Demócrata. Este partido estaba, hasta hace varios días, en la coalición gobernante. La socialdemocracia obtuvo el 23 por ciento de la votación. Este fue el peor resultado de su historia y una caída de 11 puntos con respecto a la última elección federal.
Para muchos analistas, el resultado se explica porque el electorado busca un gobierno más amable con el sector privado, un gobierno que sienta las bases para un crecimiento sostenible. Por ejemplo, una de las principales promesas de campaña de los partidos que ganaron el domingo era reformar el sistema fiscal y, en particular, reducir impuestos y simplificar el pago de los mismos.
Alemania es la cuarta economía más grande del mundo, después de los Estados Unidos, Japón y China. En los últimos meses, su economía ha pasado por una situación difícil. Se estima que, al final del año, los datos mostrarán un crecimiento negativo de 5 puntos porcentuales en virtud de la caída de las exportaciones, entre otros varios factores.
En el corto plazo, tiene varios retos, entre ellos un problema de desempleo que en los próximos meses se complicará porque terminarán una serie de medidas temporales que adoptó el gobierno para minimizar los efectos del desempleo. También se espera que un número importante de empresas tengan que quebrar. Esto golpeara los ingresos fiscales y aumentará la necesidad de mayores gastos sociales. Como muchos otros, el gobierno alemán tiene fuertes presiones fiscales.
A largo plazo, la economía alemana tiene retos similares a los de muchos países europeos. Por un lado adaptar su fuerza de trabajo y mejorar su sistema educativo para que los jóvenes adquieran un mayor número de habilidades y competencias y, por el otro lado, hacer más eficiente el funcionamiento de su sistema de seguridad social. En el terreno social, la principal tarea de los alemanes es integrar a las minorías étnicas.
La mejor medicina para los retos del corto y el largo plazo es acelerar la llegada del crecimiento económico. No hay recesión que dure toda la vida y la acción gubernamental si es capaz de convertir una recesión en algo peor. Por el contrario, si se toman medidas adecuadas, como las que está dispuesta a tomar el gobierno alemán, la recesión durará menos.
Si bien no se esperan cambios fundamentales en la política alemana, es prácticamente un hecho que se realizarán reformas fiscales y que en materia de salud que reduzca la carga del gobierno. Esto permitirá implementar un plan para reducir impuestos y, de esta manera, cumplir con las promesas de campaña de los dos partidos en la coalición gobernante. Afortunadamente para los alemanes, ambos partidos ya anunciaron que pronto impulsarán en el Bundestag reducciones a los impuestos (entre ellos los impuestos al ingreso o como les decimos en México el impuesto sobre la renta para las personas físicas) y con ello la reactivación económica. La única diferencia son los montos pero es claro que alguna reducción si habrá.
Es contrastante la manera en que los alemanes están haciendo frente a la difícil situación económica por la que atraviesan. En mi opinión, es correcto el camino que proponen. Si el gasto es excesivo y no hay recursos, lo que debe hacerse es gastar menos y no aumentar impuestos. Ellos saben que de aumentar impuestos, se golpea al sector productivo de la economía y por ello es muy probable que la recaudación esperada no se cumpla.
En México, en mi opinión, de manera desafortunada, la Secretaría de Hacienda, con base en sus modelos econométricos, propone al Congreso el enfoque equivocado. Si el gasto es excesivo y no hay recursos públicos para cubrirlos, en lugar de reducir el gasto, proponen aumentar los impuestos. A diferencia de los políticos alemanes y en particular el partido que ganó las elecciones el domingo pasado (y que fundó el estadista Konrad Adenauer), en México de aumentarse los impuestos se golpeará al sector productivo y con ello se retrasará el crecimiento económico.
Muchos lo hemos dicho y me imagino que lo seguiremos diciendo, pero el paquete fiscal propuesto por Hacienda para el próximo año parte de la premisa de una premisa equivocada: que para guardar el equilibrio fiscal se deben aumentar los impuestos, Error, la premisa correcta es reducir el gasto.
Así le está haciendo los alemanes, ese es el mandato que el domingo les entregó su electorado. Ojalá los técnicos de Hacienda y los diputados que al final modificarán y aprobarán el paquete fiscal, vea, conozca y aprenda de la experiencia alemana. Por algo son la cuarta economía del mundo.
Hasta aquí mi comentario.
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14 de septiembre de 2009
Lo más interesante que he leído hoy
... El predicamento en el que se encuentran actualmente las finanzas públicas es consecuencia de una asimetría política. Por un lado, durante varios años, fue relativamente sencillo para los tomadores de decisiones transferir riqueza a la ciudadanía, por la vía del gasto público, sin incurrir en el costo de establecer o incrementar explícitamente los impuestos. Esto ocurrió echando mano del aumento transitorio de los ingresos petroleros -una fortuna como quiera en vías de agotamiento irreversible.
Como era de esperarse, los actores principales resultaron menos sensibles a la pérdida permanente de riqueza de la comunidad que a los beneficios temporales recibidos por ciertos grupos de interés específicos. Desafortunadamente, muchos programas de gasto establecidos con el impulso del auge petrolero impusieron compromisos futuros duraderos y crecientes. Puede ser que quienes los propusieron y aprobaron ignoraron entonces la magnitud de los requerimientos involucrados. Pero es más fácil suponer que, aun conociéndolos, les parecieron poco importantes, dado que ocurrirían más allá del horizonte de planeación significativo, vale decir, más allá de su estancia en el poder.
Fuere como haya sido, la ilusión terminó. Está claro que el gasto incrementado a lo largo de los últimos años, poco flexible a la baja, tendrá que ser financiado, ahora sí, con impuestos explícitos. El pasado nos alcanzó con sus errores.Y el panorama al respecto empieza a aclararse. ¿Quién pagará la cuenta? Frente a la reforma tributaria en ciernes, y a juzgar por lo que se está perfilando, los grupos de interés concentrados serán capaces de plantear e impulsar sus demandas a través del proceso político con más eficacia que los grupos cuyos intereses son variados y difusos. En español, esto significa que el gran perdedor será el consumidor.
Aquí el artículo completo (suscripción requerida).
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28 de julio de 2008
Esta es una buena pregunta y un buen argumento
¿Alguien me podría explicar por qué transportar gasolinas en una pipa privada es perfectamente legal, pero transportar el mismo combustible por un tubo concesionado en el subsuelo es una ofensa constitucional? Buena parte de las pipas que circulan en México con el logotipo verde y rojo de Pemex no es propiedad de la empresa sino de contratistas particulares. El día que se permita la construcción de oleoductos para transportar crudo y gasolinas se les acabará el redituable negocio. Movilizar hidrocarburos en un tubo puede ser hasta cinco veces más barato que en un camión.
El que pregunta es Juan E. Pardinas. Aquí puedes leer su columna (suscripción a Reforma requerida).
Aquí su blog.
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6 de julio de 2008
Que le pasa a la moneda en Zimbabwe
Y eso que el gobierno, en febrero del 2007, declaró que la inflación era 'ilegal'. Aquí la nota.
La situación se ha tornado tan desesperante que la semana pasada la revista Newsweek reportó que la empresa alemana que le vende papel al gobierno de Mugabe con el cual imprime los billetes, ha suspendido los envíos. Aquí la nota.
Otros medios internacionales también han reportado el hecho (ver aquí y aquí).
Los primeros dos párrafos del artículo de Newsweek reflejan adecuadamente esta triste situación (las negritas son mías):
Harare—John Robertson, a Zimbabwean economist, went to the dentist yesterday with a painful tooth that needed urgent work, but before he could get it done, he had to arrange payment. His choices were these: Either he could pay in Zim dollars, in which case he'd need a bag of them, because the bill for his dentistry was $1.3 trillion, plus the limit for cash withdrawals from his bank account was only $25 billion daily. Or he could pay by check on his Zimbabwean bank account, in which case, since it takes a week to clear the check and the Zim dollar is plummeting in value, he'd have to write the check for double the amount, $2.6 trillion. Or he could just go out and find foreign exchange, either South African rand or U.S. dollars, about $50. "My only choice was to go out and find some foreign exchange."
"The figures for this economy are just unbelievable," says Robertson. He reckons the current inflation rate, comparing this June to last June, at somewhere between 8 million and 10 million percent. Others, such as the Financial Gazette, a Harare newspaper, have put currency inflation at 32 million percent—at the current rate of increase. Regardless, the numbers are so astronomical that it's hard to imagine just how Zimbabweans manage to cope. With commercial agriculture in collapse since the nationalization of white-owned farms, 40 percent of the economy is down the tubes. In addition, harvests this year were only 10 percent of what was expected, due to drought and lack of inputs; the Food and Agriculture Organization expects that 5 million people will need food aid by September. The mining sector is similarly troubled, particularly gold, and its biggest platinum mine—the largest in the world—has voluntarily stopped production due to the unrest surrounding the election. Shelves in the stores and markets are nearly empty, particularly of foodstuffs, but of nearly all goods. "It's very odd," says Jonathan Moyo, an independent MP and Mugabe's former information minister. "The shops are empty but fridges and pantries are not empty."
15 de junio de 2008
Una carta de El Cairo (que podría haberse escrito desde México)
From Shubra we drive into the desert toward Alexandria. The highway is full of cars. How can all these Egyptians afford to be driving, I wonder? Answer: The government will spend almost $11 billion this year to subsidize gasoline and cooking fuel; gas here is only about $1.30 a gallon. Sounds like a good deal for the poor — only the poor have no cars, and the fuel subsidies mean less money for mass transit.
Think about these numbers: This year Egypt will spend $6 billion on education and $3 billion on health care, far less than the subsidies for fuel. This is a terrible trap. The subsidies should have been phased out when food and fuel prices were lower. Now that they have soared, the pain of removing the subsidies would be politically suicidal. So education and health care get killed
instead.
Aquí una traducción:
De Shubra manejamos por el desierto hacia Alejandría. La carretera está repleta de autos. ¿Como puede ser que a tantos egipcios les alcanza para manejar?, me pregunto. La respuesta: el gobierno gasta aproximadamente 11 mil millones de dólares al año para subsidiar las gasolinas y el gas casero; el gas aquí cuesta solo $1.30 dólares por galón. Suena como un buen negocio para los pobres - el problema es que los pobres no tienen autos y el subsidio a la gasolina significan menos recursos para el transporte público.
Aquí los números: Este año Egipto gastará 6 mil millones en educación y 3 mil millones en salud, mucho menos que los subsidios a la gasolina. Esta es una trampa terrible. Los subsidios debieron haberse reducido gradualmente cuando los precios de los alimentos y las gasolinas eran más bajos. Ahora que están por las nubes, eliminar los subsidios es un suicidio político. En consecuencia, la educación y la salud son los sacrificados.
1 de junio de 2008
El verdadero gasolinazo
Cada vez que llenas el tanque de gasolina del coche México se convierte en un país más injusto y desigual. No es culpa tuya. Tú, yo y todos jugamos con las reglas e incentivos que nos impone la autoridad. La gasolina Magna tiene un costo real cercano a los 10 pesos por litro. Sin embargo, el gobierno nos regala como 3 pesos por litro para disfrazar el precio verdadero. Error, el gobierno no regala nada, sólo administra el dinero ajeno...
... El gobierno invierte más dinero en subsidiar el tanque lleno de una camioneta Hummer que en el apoyo mensual a una persona que recibe los beneficios del programa Oportunidades...
... Éste es el verdadero gasolinazo. Un obsceno y costoso programa presupuestal que acabará convertido en nubes de smog. Se repite la historia del México de los años setenta: el gobierno utiliza el gasto público como herramienta política. Abaratar artificialmente el precio de las gasolinas nos cuesta cerca de 10 centavos de cada peso del Presupuesto de Egresos de la Federación...
Aquí su editorial en Reforma.