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27 de septiembre de 2011

La regla Buffet

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones y errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió en vivo el martes 27 de septiembre a las 7:40 AM.



La semana pasada, en el marco de su propuesta para reactivar la economía norteamericana y reducir, al mismo tiempo, el déficit público en los Estados Unidos, el Presidente Barack Obama presentó una medida impositiva que ha acaparado la atención de la opinión pública.

Obama propone que las tasas de impuestos de quienes generan más de un millón de dólares anuales no sean menores que las tasas que paga la clase media. Esta regla se le conoce coloquialmente como “the Buffett rule”, en honor a Warren Buffett, uno de los inversionistas más exitosos del mundo, quien hace un par de semanas escribió en un editorial en el New York Times cuestionando la lógica del sistema fiscal porque le parece injusto que el pague una tasa de impuestos inferior a la tasa que le aplica a su secretaria.

La regla Buffett suena bien pero, como ya han señalado algunos analistas, el análisis de Buffet está construido sobre supuestos que no aplican a la gran mayoría de los millonarios en los Estados Unidos.

Warren Buffett paga una menor tasa porque la mayor parte de su ingreso es por dividendos y este tipo de ingreso paga, por ley, menos impuestos (aproximadamente una tasa del 15%). Buffett recibe un salario que, dados sus ingresos por dividendos, es relativamente bajo, y por su sueldo si paga aproximadamente el doble (29% ciento). Si su ingreso por dividendos fuera menor y su salario mayor, aumentaría considerablemente la tasa real de impuestos que paga. La gran mayoría de los directivos de empresas reciben la mayor parte de su ingreso via salario y bonos de desempeño y no por dividendos. Para ellos la tasa de impuestos es mucho más alta. La realidad fiscal de Buffet es atípica y no aplica inclusive para quienes más ingresos generan.

¿Cuál ha sido la respuesta de la principal oposición? Dos críticas principalmente. La primera es que es un error aumentar impuestos en un momento de desaceleración económica y la segunda es que la propuesta, al menos como está planteanda, busca generar una guerra de clases y dividir al país en ‘pobres’ y ‘ricos’.

Dado que la propuesta tiene un fin recaudatorio, vale la pena preguntarnos si resolverá el problema del enorme déficit fiscal.

Los estudios que he tenido oportunidad de leer sugieren que aumentar la recaudación por esta vía generaría recursos pero no los suficientes. Tendría mucho más lógica, establecer una tasa única para toda la población y acompañar la medida con recortes del gasto público.

La discusión fiscal será muy interesante y le seguiremos la pista, pero si es importante hacernos una pregunta de fondo.

¿Es el sistema fiscal un mecanismo adecuado para redistribuir ingreso para reducir las diferencias entre quienes más ingresos generan y menos? ¿Podemos 'hacer justicia' a través del cobro de impuestos?

La respuesta es cercana al no y un ejemplo muy sencillo ilustra las complejidades de querer reducir desigualdades a través del cobreo (o pago) de impuestos.

Imaginemos una economía con dos personas (Juan y Silvia) y un solo servicio público (consumo de agua). Juan gana $10,000 pesos mensuales y Silvia el doble ($20,000). Al mismo tiempo, Juan consume 100 litros de agua al mes y Silvia, por su parte, consume la mitad, 50 litros al mes.

¿Quién debe pagar más? Juan tiene menos ingresos pero consume el doble; Silvia tiene mayores ingresos pero consume menos. ¿Qué es lo justo? ¿Cobrarle más a Silvia porque gana más aunque consuma menos? ¿Cobrarle a Juan que gana menos pero consume más? Obviamente no hay una respuesta correcta y si aceptamos que, en la vida real, el sistema fiscal incluye a millones de personas con distintas realidades entenderemos porque es muy difícil hacer justicia mediante sistema fiscal.

Uno de los principios básicos de un sistema fiscal es la suficiencia presupuestal, es decir, que la recaudación de impuestos sea la suficiente para pagar los gastos públicos que el electorado desea y no tener que recurrir a fuentes de financiamiento menos convenientes (como la inflación y la deuda). Si el electorado quiere más servicios, tiene que aportar más recursos; si quiere pagar poco, debe aceptar que el menú bienes y servicios es más reducido.

Si en Estados Unidos, u otro país, se quiere reducir la desigualdad o hacer justicia, no es mediante el cobro de impuestos. Un mejor camino es la provisión de algunos bienes y servicios públicos (por ejemplo, educación, salud). Estos son instrumentos más adecuados para reducir las brechas y, sobre todo, generar oportunidades de desarrollo y progreso a quienes menos tienen.

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22 de junio de 2011

Política fiscal en México

Sergio Sarmiento resume los problemas del sistema fiscal mexicano:

...En los países europeos los impuestos y el gasto público apoyan a quienes menos ingresos tienen y promueven así una mayor equidad. En México, sin embargo, esto no ocurre. En primer lugar porque mucha gente con ingresos altos no paga impuestos, ya sea por beneficios fiscales o por evasión. Pero además el dinero que recauda el gobierno se gasta muy mal. En lugar de apoyar a quienes menos tienen, el gobierno mexicano utiliza una parte muy importante del dinero para subsidiar a las clases medias o a los ricos...

Aquí la columna.

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16 de marzo de 2011

Condiciones que justificarían reducir el IVA

A propósito de la discusión en torno a la reforma fiscal, Roberto Salinas León señala en su columna Sexy Fiscal las condiciones que justificarían reducir el IVA al 12 por ciento:

... Primera: hacerla completamente uniforme, sin caer en el temor político de gravar alimentos y medicinas o proponer soluciones a medias como una canasta básica exenta. Segunda: proponer mecanismos de compensación a los sectores de la población que resulten más golpeados por el impacto inicial de la propuesta, pero que sean creíbles, que causen un impacto favorable de opinión, digamos, a los primeros seis deciles de la población económica, en vez del truco de deducción de un 3 por ciento. Tercera: que la tasa seleccionada calcule un ingreso demostrable igual, hasta un poco menor del que se obtiene en la actualidad.


Aquí su columna.

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20 de octubre de 2009

Otra oportunidad perdida

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió hoy martes 20 de octubre a las 7:45 AM en vivo.


El día de hoy me parece que el tema obligado es el dictamen de la Ley de Ingresos que, por la madrugada, aprobó la Comisión de Hacienda y que más tarde recibirá el visto bueno del pleno de la Cámara de Diputados.

El dictamen tiene los siguientes elementos:

En primer lugar, desaparece el impuesto del 2 por ciento que, según el nombre propuesto, se destinaría a los programas de combate a la pobreza. En segundo término, aumenta el IVA del 15 al 16 por ciento en la mayor parte del país y del 10 al 11 por ciento en la frontera. El diferencial de lo que pagan unos mexicanos con lo que contribuyen otros se mantiene en 5 puntos porcentuales y es un reconocimiento de que nuestro sistema fiscal le resta competitividad al país porque si la gente en la frontera tuviera que pagar lo que pagamos los demás, harían todas sus compras en los Estados Unidos. Pero ese es otro tema. Regresando al dictamen, el Pleno de la Cámara de Diputados también aprobará hoy un aumento en el precio de las gasolinas, el Impuesto a los Depósitos en Efectivo, Impuesto Especial sobre Producción y Servicios –en particular los impuestos a algunas bebidas alcohólicas y tecnología celular- y un aumento del Impuesto sobre la Renta.

En resumen, aumentan los impuestos para los contribuyentes que ya aportan recursos al fisco.

Un par de datos interesantes.

El primero. Un cálculo comparativo nos muestra que los contribuyentes que hoy pagan impuestos trabajan aproximadamente cinco meses y medio del año solo para cumplir con esta obligación. Si lo ponemos en términos del calendario, los ingresos totales que genera una persona física del 1° de enero al 15 de junio son para pagar las obligaciones fiscales y lo que trabaja a partir del 16 de ese mes (mediados de junio) es para satisfacer sus necesidades y la de su familia.

Segundo dato interesante. La eliminación del 2 por ciento a la pobreza y el aumento del IVA nos enseña que la oposición al impuesto propuesto originalmente se explica por la sencilla razón de que lo importante para los legisladores es quien va a gastar el dinero. El impuesto del 2 por ciento lo administraría la SEDESOL federal; el aumento del IVA se destina a una bolsa que recolecta el gobierno federal y que, en parte, distribuye a los gobiernos locales. Esto es un problema porque la entrega de recursos a los estados es sinónimo de opacidad y falta de transparencia. Si alguien quiere saber en que ejercerán los estados los recursos federales, buena suerte. Me temo que estarán perdiendo su tiempo.

Parece que estamos ante una oportunidad perdida, otra desafortunadamente, para corregir algunos de los vicios y los problemas del sistema tributario mexicano. Por cuestiones de tiempo, menciono dos.

Uno, es que el pago de impuestos corre a cargo de una minoría y no hay esfuerzos por ampliar la base gravable. Esto llama la atención porque algunos estiman que, en la economía subterránea se generan, por concepto de ISR e IVA con tasas vigentes, el equivalente a 340 mil millones de pesos. El segundo vicio del pasado y que permanecerá más tiempo con nosotros es la existencia de enormes privilegios y regímenes especiales (en el cobro del ISR, IVA, IETU, entre otros) que sucesivas legislaturas han permitido a grandes y pequeños contribuyentes. Por este concepto, el fisco pierde más de 450 mil millones de pesos.

Si el Congreso tuviera la voluntad o la fortaleza, no se cual de las dos, para modificar estos dos aspectos, podría recaudar hoy en día casi 800 mil millones de pesos sin aumentar o disminuir las tasa. Esto no solo haría más competitivo al sistema fiscal pero, más importante, considero que lo haría más justo.

Ahora, si el Congreso quisiera modificar la política fiscal y con ello darle sustentabilidad de largo plazo a las finanzas públicas y, al mismo tiempo, alinear los incentivos que genera el sistema tributario con la promoción del trabajo, el ahorro y la inversión, ¿qué tipo de sistema deberíamos imaginar?

La política fiscal debería satisfacer, por lo menos, estos cuatro objetivos:
  1. Simplicidad: el pago de impuestos debe ser sencillo y los costos del cumplimiento de las normas fiscales deben reducirse continuamente; de lo contrario, el universo de contribuyentes potenciales se contrae.
  2. Suficiencia de recursos: esto parece redundante pero desafortunadamente se olvida con frecuencia como lo demuestra el hecho de que en muchos países, incluido el nuestro, recurrimos al déficit, a la deuda, a las próximas generaciones para cubrir necesidades actuales;
  3. Eficiencia: el sistema tributario debe influir lo menos posible en las decisiones de los agentes económicos. Por ejemplo, no es lo óptimo que una empresa industrial en lugar de renovar su línea de producción (inversión en capital) prefiera invertir en el sector financiero simplemente porque las exenciones y los regímenes especiales en éste último hacen la inversión más rentable en el corto plazo;
  4. Equidad: que la distribución de las contribuciones sea lo menos injusta posible.



Partiendo del hecho de que no hay impuestos perfectos, estos objetivos pueden lograrse mediante un impuesto al consumo –un IVA- con tasas más bajas pero homogéneas (en lugar del 16, el 10 por ciento); la adopción del IETU para las personas morales y la adopción de un ISR a las personas físicas con una tasa impositiva que grave la diferencia entre los ingresos globales menos un monto fijo equivalente a la línea de pobreza de manera que los que tienen menos ingresos paguen proporcionalmente menos impuestos.

Por último, es un hecho que el gobierno requiere más recursos y que la pérdida de los ingresos petroleros derivados de nuestra dependencia histórica al sector está causando estragos en las finanzas públicas. Pero el Congreso debería mostrar más determinación –semejante a la que mostró Felipe Calderón Hinojosa liquidando Compañía de Luz y Fuerza del Centro- y enfrentar los grupos de interés y diseñar un sistema fiscal que haga más competitiva la economía del país.

La decisión que hoy ratificará el pleno de la Cámara de Diputados me parece desafortunada, no solo por el aumento de las tasas impositivas, sino principalmente porque desaprovecha otra oportunidad para modificar un sistema fiscal que, en su diseño, en su raíz, no beneficia al país.

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30 de septiembre de 2009

Dos maneras de enfrentar la recesión, el enfoque alemán y el enfoque de Hacienda

Aquí las notas de mi más reciente comentario de radio en IMER. Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió ayer martes 29 de septiembre a las 7:45 AM



El día de hoy pongo sobre la mesa el reciente proceso electoral en Alemania y algunas lecciones que podríamos retomar y, con ellas, poner en contexto la realidad política y económica de nuestro país.

El fin de semana los alemanes fueron a las urnas.

Como resultado de las elecciones, Angela Merkel se mantiene como Canciller, pero ahora hará la coalición de gobierno con el partido de los demócratas libres. El mandato del electorado es el cambio y un cambio con un enfoque más liberal con el propósito de reiniciar lo más pronto posible el crecimiento económico.

A diferencia de nuestro país en donde votamos de manera independiente por presidente y legisladores, en Alemania el electorado vota por sus legisladores y ellos tienen la obligación de conformar el gobierno. El Bundestag, que es el equivalente a nuestra Cámara de Diputados, tiene más de 620 legisladores. Esto me parece importante mencionarlo porque frecuentemente escuchamos que en México, la Cámara de Diputados no logra ponerse de acuerdo en temas sustantivos porque hay muchos legisladores. Este planteamiento, en mi opinión es falso y el tamaño de la Cámara no tiene nada que ver con el número y el alcance de las leyes que se aprueban, sino con la voluntad de los legisladores y sus partidos de acordar reformas.

Regresando al proceso electoral alemán, los demócratas cristianos lograron 239 diputados (aproximadamente 38.5 por ciento) y formarán gobierno con un partido anteriormente opositor, los demócratas liberales (quienes alcanzaron 93 diputados, el 15 por ciento).

Las elecciones las perdió el partido Social Demócrata. Este partido estaba, hasta hace varios días, en la coalición gobernante. La socialdemocracia obtuvo el 23 por ciento de la votación. Este fue el peor resultado de su historia y una caída de 11 puntos con respecto a la última elección federal.

Para muchos analistas, el resultado se explica porque el electorado busca un gobierno más amable con el sector privado, un gobierno que sienta las bases para un crecimiento sostenible. Por ejemplo, una de las principales promesas de campaña de los partidos que ganaron el domingo era reformar el sistema fiscal y, en particular, reducir impuestos y simplificar el pago de los mismos.

Alemania es la cuarta economía más grande del mundo, después de los Estados Unidos, Japón y China. En los últimos meses, su economía ha pasado por una situación difícil. Se estima que, al final del año, los datos mostrarán un crecimiento negativo de 5 puntos porcentuales en virtud de la caída de las exportaciones, entre otros varios factores.

En el corto plazo, tiene varios retos, entre ellos un problema de desempleo que en los próximos meses se complicará porque terminarán una serie de medidas temporales que adoptó el gobierno para minimizar los efectos del desempleo. También se espera que un número importante de empresas tengan que quebrar. Esto golpeara los ingresos fiscales y aumentará la necesidad de mayores gastos sociales. Como muchos otros, el gobierno alemán tiene fuertes presiones fiscales.

A largo plazo, la economía alemana tiene retos similares a los de muchos países europeos. Por un lado adaptar su fuerza de trabajo y mejorar su sistema educativo para que los jóvenes adquieran un mayor número de habilidades y competencias y, por el otro lado, hacer más eficiente el funcionamiento de su sistema de seguridad social. En el terreno social, la principal tarea de los alemanes es integrar a las minorías étnicas.

La mejor medicina para los retos del corto y el largo plazo es acelerar la llegada del crecimiento económico. No hay recesión que dure toda la vida y la acción gubernamental si es capaz de convertir una recesión en algo peor. Por el contrario, si se toman medidas adecuadas, como las que está dispuesta a tomar el gobierno alemán, la recesión durará menos.

Si bien no se esperan cambios fundamentales en la política alemana, es prácticamente un hecho que se realizarán reformas fiscales y que en materia de salud que reduzca la carga del gobierno. Esto permitirá implementar un plan para reducir impuestos y, de esta manera, cumplir con las promesas de campaña de los dos partidos en la coalición gobernante. Afortunadamente para los alemanes, ambos partidos ya anunciaron que pronto impulsarán en el Bundestag reducciones a los impuestos (entre ellos los impuestos al ingreso o como les decimos en México el impuesto sobre la renta para las personas físicas) y con ello la reactivación económica. La única diferencia son los montos pero es claro que alguna reducción si habrá.

Es contrastante la manera en que los alemanes están haciendo frente a la difícil situación económica por la que atraviesan. En mi opinión, es correcto el camino que proponen. Si el gasto es excesivo y no hay recursos, lo que debe hacerse es gastar menos y no aumentar impuestos. Ellos saben que de aumentar impuestos, se golpea al sector productivo de la economía y por ello es muy probable que la recaudación esperada no se cumpla.

En México, en mi opinión, de manera desafortunada, la Secretaría de Hacienda, con base en sus modelos econométricos, propone al Congreso el enfoque equivocado. Si el gasto es excesivo y no hay recursos públicos para cubrirlos, en lugar de reducir el gasto, proponen aumentar los impuestos. A diferencia de los políticos alemanes y en particular el partido que ganó las elecciones el domingo pasado (y que fundó el estadista Konrad Adenauer), en México de aumentarse los impuestos se golpeará al sector productivo y con ello se retrasará el crecimiento económico.

Muchos lo hemos dicho y me imagino que lo seguiremos diciendo, pero el paquete fiscal propuesto por Hacienda para el próximo año parte de la premisa de una premisa equivocada: que para guardar el equilibrio fiscal se deben aumentar los impuestos, Error, la premisa correcta es reducir el gasto.

Así le está haciendo los alemanes, ese es el mandato que el domingo les entregó su electorado. Ojalá los técnicos de Hacienda y los diputados que al final modificarán y aprobarán el paquete fiscal, vea, conozca y aprenda de la experiencia alemana. Por algo son la cuarta economía del mundo.

Hasta aquí mi comentario.

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14 de septiembre de 2009

Lo más interesante que he leído hoy

De la columna Glosas Marginales de Everardo Elizondo se desprenden estos párrafos:

... El predicamento en el que se encuentran actualmente las finanzas públicas es consecuencia de una asimetría política. Por un lado, durante varios años, fue relativamente sencillo para los tomadores de decisiones transferir riqueza a la ciudadanía, por la vía del gasto público, sin incurrir en el costo de establecer o incrementar explícitamente los impuestos. Esto ocurrió echando mano del aumento transitorio de los ingresos petroleros -una fortuna como quiera en vías de agotamiento irreversible.

Como era de esperarse, los actores principales resultaron menos sensibles a la pérdida permanente de riqueza de la comunidad que a los beneficios temporales recibidos por ciertos grupos de interés específicos. Desafortunadamente, muchos programas de gasto establecidos con el impulso del auge petrolero impusieron compromisos futuros duraderos y crecientes. Puede ser que quienes los propusieron y aprobaron ignoraron entonces la magnitud de los requerimientos involucrados. Pero es más fácil suponer que, aun conociéndolos, les parecieron poco importantes, dado que ocurrirían más allá del horizonte de planeación significativo, vale decir, más allá de su estancia en el poder.

Fuere como haya sido, la ilusión terminó. Está claro que el gasto incrementado a lo largo de los últimos años, poco flexible a la baja, tendrá que ser financiado, ahora sí, con impuestos explícitos. El pasado nos alcanzó con sus errores.Y el panorama al respecto empieza a aclararse. ¿Quién pagará la cuenta? Frente a la reforma tributaria en ciernes, y a juzgar por lo que se está perfilando, los grupos de interés concentrados serán capaces de plantear e impulsar sus demandas a través del proceso político con más eficacia que los grupos cuyos intereses son variados y difusos. En español, esto significa que el gran perdedor será el consumidor.



Aquí el artículo completo (suscripción requerida).

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12 de marzo de 2009

Se mudan a Suiza

Suiza no es conocida por sus recursos naturales (aunque sus paisajes sean espectaculares) pero, a pesar de ello, en los últimos meses, una cantidad importante de empresas energéticas, se han trasladado a este país.

¿La razón? Las empresas están huyendo de lo que se percibe como un ambiente fiscal hostil en Norteamérica para refugiarse en un ambiente fiscal que le da la bienvenida a al inversión privada extranjera.

Aquí un par de citas:

"Switzerland has a stable and developed tax regime and a network of tax treaties with most countries where we operate," Transocean Chief Executive Bob Long said in a statement in October, when it announced its move. "As a result, the redomestication will improve our ability to maintain a competitive worldwide effective corporate tax rate."

Guido Jud, head of Zug's tax office, said about 1,200 companies had set up shop there in 2008 -- in line with the long-term average, though it is difficult to assess how many of those are foreign companies until they file tax returns.


Aquí la nota completa de Reuters.

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18 de enero de 2008

El 'estímulo' a la economía

El Presidente norteamericano, George W. Bush, anunció hace algunas horas que ya trabaja con el Congreso norteamericano en el diseño y aplicación de medidas fiscales que pretenden 'estimular' la economía más grande del planeta.

Aquí destaco algunos párrafos de la transcripción del anuncio (vía la Casa Blanca, ver aquí):

After careful consideration, and after discussions with members of Congress, I have concluded that additional action is needed. To keep our economy growing and creating jobs, Congress and the administration need to work to enact an economic growth package as soon as possible.

As Congress considers such a plan, there are certain principles that must guide its deliberations: This growth package must be big enough to make a difference in an economy as large and dynamic as ours -- which means it should be about 1 percent of GDP. This growth package must be built on broad-based tax relief that will directly affect economic growth -- and not the kind of spending projects that would have little immediate impact on our economy. This growth package must be temporary and take effect right away -- so we can get help to our economy when it needs it most. And this growth package must not include any tax increases.

Specifically, this growth package should bolster both business investment and consumer spending, which are critical to economic growth. And this would require two key provisions: To be effective, a growth package must include tax incentives for American businesses, including small businesses, to make major investments in their enterprises this year. Giving them an incentive to invest now will encourage business owners to expand their operations, create
new jobs, and inject new energy into our economy in the process.


Bush también mencionó que, en su opinión, era necesario hacer permanente la reducción temporal de impuestos que el propuso y que el Congreso aprobó hace algunos años.

A source of uncertainty in our economy is that this tax relief is set to expire at the end of 2010. Unless Congress acts, the American people will face massive tax increases in less than three years. The marriage penalty will make a comeback; the child tax credit will be cut in half; the death tax will come back to life; and tax rates will go up on regular income, capital gains, and dividends. This tax increase would put jobs and economic growth at risk, and Congress has a responsibility to keep that from happening. So it's critical that Congress make this tax relief permanent.



Este tema (la permanencia de la reducción de impuestos) es un tema muy polémico en las campañas presidenciales. Los candidatos demócratas, por lo regular, han denunciado esta reducción de impuestos como un apoyo a quienes más tienen. Los republicanos, por su parte, los defienden porque, afirman ellos, ayudan a la clase media y la generación de empleo.

La pregunta importante, ¿los 'estímulos fiscales' reactivan la economía?

En mi opinión, difícil. Dos razones principalmente:

  1. El dinero tiene que salir de algún lado. Si aumentas impuestos para financiar el paquete, entonces la gente tiene menos dinero y los empobreces aún más. Si pides prestado para financiar el paquete, difieres el pago hacia las próximas generaciones. Por estas razones (que Russ Roberts explica mejor aquí, vía The Economist), por lo regular los 'estimulos fiscales' para la economía no son muy útiles para 'reactivar' la economía en el corto plazo. Políticamente, ese es otro boleto. La gente si espera que los funcionarios digan y hagan algo.
  2. Suponiendo sin conceder, que el estímulo fiscal tiene un efecto positivo, dado el tamaño de la economía, tardaría mucho tiempo en 'reactivar' el sistema. En este supuesto, las medidas fiscales entrarían en vigor varios meses después de su aprobación.

3 de enero de 2008

Luego porque nos quejamos del desprestigio de la clase política

Con el año nuevo, llegó una reforma fiscal que introdujo nuevos impuestos que implican, principalmente, una mayor carga tributaria para quienes ya contribuían. Según las estimaciones de la Secretaría de Hacienda, esta nueva extracción de recursos del sector privado representa un aumento del 10% en términos reales de los recursos disponibles para el sector público. Aquí la fuente.

Ante este aumento (que sin duda no será muy popular para quienes ya contribuían), lo mejor que podrían hacer las autoridades públicas (tanto del legislativo como del ejecutivo) es cuidar bien los recursos o, de perdida, hacer como que cuidan bien los recursos.

Por ello, información como la que hoy publica la columna Capitanes de la sección de negocios del periódico Reforma (aquí la encuentras), debe ser un poco preocupante:


No hay duda de que José Luis "Chacho" Barraza, en Aeroméxico, y Gastón Azcárraga, en Mexicana, deben estar contentos con las publicaciones de año viejo en el Diario Oficial de la Federación.

Sucede que el Gobierno liberó a partir de 2008 el candado que existía para que los funcionarios volaran, a nivel nacional o internacional, en primera clase.

Antes, la regla era muy clara: nadie viaja en esa categoría a menos que se trate de un vuelo de más de 4 horas de duración.

Ahora, basta que lo requieran sus condiciones físicas, o de salud... por lo que no dude que próximamente salgan a relucir los pretextos y justificaciones para ver a los funcionarios sentaditos en primera clase.


De ser cierta esta información, luego no nos quejemos del desprestigio de la clase política y la política, en general. Uno de los argumentos que se utilizó contra la reforma fiscal fue, precisamente, que aumentaría el dispendio y el mal uso de los dineros públicos. Esta información, de ser cierta, difícilmente los va a contradecir.

De ser falsa la nota, valdría la pena que se desmintiera. Me temo que es un tema que puede politizarse fácilmente (y más en un entorno económico complicado).

26 de noviembre de 2007

Un (buen) proyecto de reforma tributaria en Estados Unidos

Fred Thompson, precandidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, presentó la semana pasada un proyecto de reforma tributaria que ha generado mucho interés por varias razones pero, principalmente, por ser una buena propuesta.

Aquí el comunicado de prensa.

Aquí el detalle de la propuesta.

Lo que más me gusta del planteamiento de Thompson es que le ofrece a las personas físicas la OPCIÓN de permanecer en el sistema actual u optar por un sistema más sencillo basado en dos tasas únicas. En caso de tomar esta última ruta, quienes ganan menos de $50,000 dólares pagarían 10% de sus ingresos; quienes rebasen este nivel de ingresos pagarían 25%.

Aquí el texto de esta parte de la propuesta:

The Thompson plan would give Americans greater choice about how to pay their federal taxes. This plan is based on a proposal developed by the House of Representatives Republican Study Committee that would provide taxpayers the option of remaining under the current, complex tax code or opting for a simplified, flat tax code. The simplified tax code would contain two tax rates: 10% for joint filers on income of up to $100,000 ($50,000 for singles) and 25% on income above these amounts. The standard deduction would be more than doubled to $25,000 for joint filers and $12,500 for singles. The personal exemption amount would be increased to $3,500. Therefore, a family of 4 would be exempt from income tax on the first $39,000 of income. The simplified tax code would contain no other tax credits or deductions. It would also retain the 15% tax rate on capital gains and dividends. This approach would dramatically simplify taxes for tens of millions of Americans. In addition, the larger standard deduction and personal exemption amounts will still provide significant tax relief to families with children.


PD. Una reforma tributaria en este sentido (que reduzca tasas y simplifique procedimientos) si puede generar mayor crecimiento económico por razones expuestas anteriormente.

18 de septiembre de 2007

Opinión internacional de la reforma fiscal

La prensa internacional cubrió la aprobación del paquete fiscal en el Congreso la semana pasada. En términos generales, los artículos se limitan a lecturas políticas del hecho y lo señalan como una victoria para el Congreso y para el Presidente Calderón ya que ambos mostraron su capacidad y disposición para acordar cambios significativos al marco legal. Aquí las notas del Financial Times, The Economist, Washington Post, Wall Street Journal, New York Times.

Estos reportajes no analizan el fondo o el impacto de las medidas aprobadas por el Congreso. Gradualmente irán apareciendo columnas y análisis mas profundos de las reformas. Por lo pronto, la primera que identificamos es la de Mary Anastacia O'Grady (Calderónomics), columnista del Wall Street Journal.

Aunque no es propiamente dicho parte de la prensa internacional, Sarmiento hoy desmenuza los elementos centrales de las nuevas leyes fiscales. Para el, no puede llamársele reforma a lo aprobado, sino una miscelánea más. Aquí su artículo en el periódico Reforma.

5 de septiembre de 2007

¿Es posible disminuir los impuestos y aumentar, simultáneamente, la recaudación?

La pregunta es válida y más en estos días que el Congreso discute como aumentar la recaudación. Hasta estos momentos la discusión pública solamente ha considerado el aumento de impuestos para lograr dicho objetivo.

Por ello, la pregunta. La respuesta es sí. La reducción de impuestos genera mayor actividad económica y reduce los incentivos a participar en la economía informal.

La gráfica (conocida como la curva de Laffer) explica de manera esquemática el mecanismo.




En la gráfica tenemos dos ejes: el horizontal (X) con la tasa impositiva y el vertical (Y) con el nivel de recaudación.

En el punto 0 (extremo inferior izquierdo) tenemos una tasa de 0%. Evidentemente en ese caso, la recaudación es de $0 pesos ya que el gobierno no cobra impuestos.

El otro punto importante en la gráfica es el 1. Ahí, el gobierno cobra el mayor impuesto posible que, para efectos de este ejercicio hipotético, es de 100%. Lo que sucede con esta tasa impositiva es que los agentes económicos (contribuyentes) alteran sus patrones de comportamiento con respecto al impuesto y no tienen incentivo a producir (porque el gobierno se lo lleva todo) o, por otro lado, no pagan impuestos y se retiran a la economía informal.

El máximo en la curva (donde la pendiente es 0) representa la recaudación máxima y esa se obtiene a una cierta tasa impositiva que podemos denominar tasa óptima. Ojo: En esta grafica, la curva se divide en dos partes iguales. Esto no significa que la tasa óptima sea de 50% (el 100% que pusimos como tasa máxima fue arbitrario). La gráfica es solo un ejercicio para mostrar que la recaudación disminuye con cualquier aumento más allá de la tasa óptima.

Bajo este modelo, la pregunta que debe hacer el legislador es la siguiente: ¿como podemos estar seguros de que todavía estamos en un punto anterior al de la tasa óptima? o, en lenguaje cotidiano, ¿como podemos estar seguros que el aumento de tasas incrementará la recaudación?

La verdad, no hay un método científico para saberlo, el mejor camino sería una prueba de ‘ensayo-error’. Sin duda, eso resultaría costoso y desgastante.

Ahora, si existe evidencia histórica y circunstancial que nos permite suponer que México está más allá de la tasa óptima (entre la tasa óptima y el punto 1 en la gráfica) y que el aumento de impuestos implicará una disminución de la recaudación. Pongo dos puntos:

a) México no es una economía competitiva y, en relación a nuestros principales socios y competidores, estamos cayendo en este rubro (las economías menos competitivas tienden a ubicarse al lado derecho de la tasa óptima).
b) Los altísimos niveles de la economía informal.

Si te interesa el tema, debes leer The Way the World Works, de Jude Wanniski.

3 de agosto de 2007

Impuestos en una economía globalizada

En su número más reciente, la revista THE ECONOMIST publica un artículo en el que relata como la economía norteamericana está perdiendo competitividad frente a otras economías industrializadas en virtud de que su sistema impositivo mantiene tasas relativamente altas. Mientras que países como Irlanda y China han reducido sus tasas (sin necesariamente ver disminuida la recaudación), en Estados Unidos se han mantenido en el mismo nivel en las últimas dos décadas.

Ahora que el tema de la reforma fiscal está de moda en México, y a propósito del famoso CETU, ojalá los legisladores no se preocupen solo por recaudar más (como le pasó a SHCP), sino en mejorar la competitividad y el ambiente de negocios en el país. Es más, con la estructura impositiva existente (sin la necesidad de inventar nuevos impuestos), una reducción de tasas y la eliminación de deducciones, generaría en el corto plazo mayor actividad económica, más empleo y, en el mediano plazo, mayor recaudación.