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6 de enero de 2011

Los objetivos reales de la 'ayuda internacional'

Uno de los 'lugares comunes' de la política exterior es que la 'ayuda internacional' (international aid) es necesaria para que los países más pobres mejoren sus condiciones de vida. Esta noción ha sido ampliamente criticada por varios autores, entre ellos su servidor.

Una reciente entrada del World Policy Blog titulada Foreign Aid: Famished for Credibility ('Ayuda Internacional': Hambrienta de Credibilidad) relata como los cables Wikileaks muestran que algunos programas de ayuda internacional de los Estados Unidos se utilizaron para comprar votos para la cumbre de cambio climático que ocurrió en Copenhague en 2009. Como dice el artículo, la 'ayuda internacional' es, ante todo, un instrumento de política doméstica. Aquí el párrafo:


Many sincere aid advocates perceive it solely as a means of alleviating poverty and preventing starvation. But that’s not quite so. Aid is first and foremost an instrument of national policy, and often serves as a convenient cover for the hypocritical policies of many aid-giving nations.

La entrada ofrece también algunas soluciones que realmente mejorarían los términos de intercambio de los países más pobres. Desafortunadamente, muchas veces los intelectuales en los países más desarrollados (y los políticos populistas en los menos desarrollados) son quienes se oponen a la implementación de las medidas más convenientes.

Por cierto, uno de los mejores blogs (y fuentes de información) sobre 'ayuda internacional' es Aid Watch de William Easterly.

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30 de noviembre de 2010

País de origen de las comunicaciones filtradas por Wikileaks



El mapa muestra los países donde se originaron las comunicaciones que fueron filtradas por Wikileaks.

Aquí la fuente.

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Sobre la filtración de comunicaciones diplomáticas de los Estados Unidos

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones y errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió en vivo el martes 30 de noviembre a las 7:40 AM.



La diplomacia norteamericana vive momentos complejos en virtud de la difusión de más de 250 mil comunicaciones privadas entre el Departamento de Estado y funcionarios que laboran en embajadas y consulados en cientos de países. Según los reportes, algunas comunicaciones datan de la década de los sesenta, pero la gran mayoría de ellas ocurrieron en los últimos tres años.

Los documentos recogen comentarios y conversaciones de diplomáticos norteamericanos con una enorme variedad de personalidades en distintas partes del mundo: desde presidentes que controlan todos los hilos del poder en su país hasta líderes comunitarios, defensores de los derechos humanos o personas que no tienen los canales para denunciar en sus países situaciones que pudieran ser incómodas a quienes detentan el poder. Las comunicaciones utilizan un lenguaje franco y los comentarios, en ocasiones, contradicen los planteamientos públicos.

Como era de esperarse, se generó un escándalo internacional y mediático. Sin duda, el tema se mantendrá por muchos días sobre todo porque la publicación de las conversaciones será gradual.

Por lo que ha sido publicado, si existen algunos elementos y conversaciones sustantivas que nos sorprenden y que tendrán un impacto serio en otras latitudes. Por ejemplo, el caso del presidente de Yemen, un aliado de la comunidad internacional en la lucha contra Al Qaeda. En público, el presidente ha dicho que los bombardeos en su territorio contra los campamentos terroristas son dirigidos por su gobierno. En realidad, hoy se enteran los habitantes de ese país, que en realidad no es su ejército, sino el norteamericano. También nos enteramos que los gobiernos de otros países árabes pretenden convencer a los Estados Unidos de bombardear las plantas nucleares en Irán.

Pero la gran mayoría de las conversaciones que han acaparado el interés de los medios son, lo que se dice coloquialmente, chismes. Aunque no sea muy relevante, a todos nos llama la atención saber que la Secretaria de Estado de los Estados Unidos tenía curiosidad en conocer el estado mental y de salud de la presidenta de un país sudamericano. También nos genera suspicacia cuando leemos que el presidente de un país africano viaja a todos lados con una güera 'voluptuosa' a quien describe como su enfermera ucraniana. O, por último, que un primer ministro europeo se siente más a gusto en las fiestas que tomando decisiones de gobierno.

La reacción del gobierno estadounidense fue inmediata. La Secretaria de Estado defendió a sus diplomáticos y reconoció que este tipo de comunicaciones son cotidianos en la diplomacia. Y no únicamente en los Estados Unidos; sin temor a equivocarme, podríamos afirmar que todos los países también lo utilizan.

Por su parte, el Departamento de Justicia, es decir la procuraduría norteamericana, inició una investigación criminal para analizar si existe o no responsabilidades legales. El principal sospechoso, hoy nos enteramos, es un analista militar norteamericano de 22 años de edad.

Pero hay varias preguntas de fondo que deben ser analizadas en los siguientes días para dimensionar adecuadamente el impacto de la filtración de Wikileaks. Por ejemplo, de ser cierto ¿cómo es que un analista de bajo rango tuvo acceso a toda esta información? ¿Fortalece o no la filtración una agenda de transparencia o rendición de cuentas?

La filtración de documentos de Wikileaks difícilmente cambiará, de fondo, la política exterior norteamericana. Probablemente si modifique los métodos de recopilación, transmisión y almacenamiento de información que utilizan las embajadas y consulados.

Probablemente el efecto sea modificar la estrategia de recolección y procesamiento de información gubernamental, en su conjunto. Antes del 11 de septiembre, las agencias o secretarías en los Estados Unidos no compartían información (es decir, lo que sabía la CIA, no lo sabía el FBI, el Ejército o el Departamento de Estado, por mencionar dos ejemplos). Vino el ataque y se dijo que si las agencias de gobierno hubieran compartido información, hubiera sido más fácil “conectar los puntos” y prever el acto terrorista. Entonces vino la apertura y el uso compartido de información. Sin duda, este episodio hará que los gobiernos calibren la decisión anterior.

Debemos reconocer que la filtración de documentos es embarazosa y vergonzosa para la diplomacia norteamericana y en particular el gobierno de Barack Obama. Sin duda, le abre frentes externos pero también internos que no han sido analizados con profundidad. Habrá quienes afirmen en el país vecino del norte que esta filtración es otra prueba más de que el gobierno actual está comprometiendo la seguridad norteamericana.

Para concluir, es importante señalar al auditorio que la filtración si pone en riesgo a muchas personas (y no a los diplomáticos norteamericanos) en países autoritarios. Consideremos el caso de un luchador de derechos humanos que, hasta ayer, prefería informar al diplomático (de otro país) que algún funcionario o militar es responsable de torturas o violaciones de derechos humanos, por mencionar un ejemplo. Es probable que el día de hoy ese defensor o líder comunitario está preocupado y tema por su vida. Para este caso, también habrá que valorar si la filtración favorece el interés público.

En fin, muchos temas, muchas aristas que tendremos que procesar en su momento.

6 de agosto de 2009

Quienes dan y quienes reciben

Visual Economics presenta una gráfica señalando que países son los que más recursos aportan como "ayuda internacional" y que países son los que los reciben.




Si quieres ver la imagen ampliada, dale click aquí.

Los países que más aportan son Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y Japón. Los países que más reciben son Irak, Afganistán, Sudan, Colombia y Egipto.

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28 de noviembre de 2007

La promoción de la democracia

El Washington Journal, una revista académica en los Estados Unidos, publica en su más reciente número un artículo de Francis Fukuyama (profesor de Johns Hopkins University) y Michael McFaul (Stanford University).

En su ensayo, los autores exponen las razones por las cuales la política exterior norteamericana debe mantener, como uno de sus objetivos, la promoción de valores y prácticas democráticas en el mundo.

Como antecedente, en Estados Unidos esto ha sido un tema de discusión en los últimos años porque, si bien dicha promoción siempre ha sido un ideal, George Bush lo convirtió en un objetivo explícito de su administración después de los actos terroristas del 11 de septiembre. En virtud de la impopularidad del presidente norteamericano, ahora muchos afirman que la promoción de valores y prácticas democráticas en el mundo es una mala idea.

Como mencioné, Fukuyama y McFaul no comparten esta postura y defienden la promoción de la democracia aunque -debe aclararse- critican la estrategia utilizada por distintas administraciones (incluyendo la de Bush).

Aquí el artículo.