20 de febrero de 2008

Una lectura interesante del TLCAN

Esto es lo más interesante que he leído hoy:


El Tratado de Libre Comercio de Norteamérica fue, en perspectiva política, mucho más importante como elemento de compensación de las limitaciones legales y políticas del régimen priista que como instrumento económico o comercial. Es decir, el objetivo medular del TLC no era regular los flujos comerciales y de inversión a través de un régimen negociado, sino el de conferirle garantías a los inversionistas de la permanencia de sus inversiones por medio de un mecanismo legal externo. Al firmar el TLC, el gobierno mexicano no sólo reconocía la invalidez (e ilegitimidad) del sistema legal mexicano, sino que recurría a mecanismos externos -un tratado respaldado por otras naciones- que serviría como medio generador de confianza en la vialbilidad de la resolución de disputas. Puesto en otros términos, el gobierno mexicano "pidió prestado" un sistema legal paralelo para remover la reticiencia de inversionistas a invertir sin garantías.


Estoy totalmente de acuerdo (el subrayado es mío).

La cita es del libro El Acertijo de la Legitimidad de Edna Jaime y Luis Rubio, ambos del CIDAC.

Aquí el blog del CIDAC, Propuestas para cambiar a México.

1 comentario:

El Nahual dijo...

Estoy de acuerdo en parte. El objetivo del TLC obviamente era un medio de atraer nuevas inversiones extranjeras y garantizar su estancia en México. El TLC funcionaba como gancho al colocar a México como una plataforma de producción-exportación hacia EUA y Canadá. No obstante, la inversión extranjera ya existía en México y tenia una larga historia. Como parte del TLC se modificaron las leyes de inversión extranjera en México, no por ello el gobierno mexicano reconocía “la invalidez (e ilegitimidad) del sistema legal mexicano”. En dado caso reconocía que las leyes no eran funcionales para su proyecto económico-social.