23 de noviembre de 2009

Un obituaro de la autoridad hacendaria

Jesús Silva Herzog sentencia:

Una crónica de sus declaraciones sería un recuento chusco de errores e ilusiones. El funcionario tiene hoy el crédito de cualquier político que habla pensando en los titulares de la mañana siguiente. Deja de ser autoridad quien es repetidamente desmentido por el mundo. Nadie sacaría el paraguas si el secretario de Hacienda avisa que va a llover por la tarde.


Aquí su columna en Reforma.

Aquí su blog.

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