18 de noviembre de 2009

La educación en México

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió en vivo el martes 17 de noviembre a las 7:45 AM.


El tema es la situación del sistema educativo en nuestro país y un breve comentario sobre lo que están haciendo en Estados Unidos porque me parece que lo que allá se está implementando tiene un enfoque distinto y que podría generar resultados interesantes.

En días recientes, en nuestro país se presentaron dos esfuerzos muy importantes. El primero de ellos es el estudio Contra la Pared de la organización Mexicanos Primero y el segundo es el portal Compara tu Escuela del Instituto Mexicano para la Competitividad.

Contra la Pared es un documento que, entre otros temas, hace un balance del sistema educativo mexicano. Después de revisarlos, a uno le queda un sentimiento de frustración porque los datos muestran que los estudiantes en México no están aprendiendo adecuadamente.

En lo personal, me llama la atención el altísimo nivel de deserción que caracteriza al sistema educativo. Por ejemplo, entre 1988 y 2002, de cada 100 niños, 98 llegan al primer día de clases de primaria (2 por ciento ni siquiera llega a la primaria) y para el último día de clases de secundaria (el último año de lo que en nuestro país se considera la educación obligatoria) únicamente 62 están en posibilidad de continuar sus estudios en el siguiente nivel (bachillerato o educación profesional técnica). Es decir, de los 100 niños y adolescentes, 38 se quedaron fuera de las aulas o se rezagaron entre la primaria y la secundaria.

El sistema educativo obligatorio no tiene la capacidad para asegurar un trayecto regular para aproximadamente el 40 por ciento de los estudiantes.

El segundo punto que me llama la atención es el que tiene que ver con los niveles de excelencia. El sistema educativo también le falla a quienes podrían ser considerados los alumnos más privilegiados. Las pruebas internacionales muestran que, en términos generales, estos alumnos tampoco están adecuadamente preparados. Por ejemplo, la prueba PISA –que es la evaluación internacional más consolidada- indica que únicamente el 0.29% de los estudiantes entre 15 y 16 años alcanzó el nivel que se considera avanzado en matemáticas.

Estamos hablando que es 1 de cada 575 mexicanos. ¿Cómo estamos con respecto a otros países? En Estados Unidos 1 de cada 18 y en Corea 1 de cada 6 estudiantes tiene nivel avanzado.

El segundo instrumento que se presentó la semana pasada es el portal comparatuescuela.org elaborado por el IMCO. ¿Qué hace esta página de internet? Toma la base de datos de la prueba ENLACE (que es un examen que realizan más de 15 millones de estudiantes en más de 130 mil escuelas y que tiene varios años implementándose) y lo presenta en un formato muy sencillo y amable. Cualquier interesado, padre de familia, si va al portal e ingresa el nombre o dirección de cualquier escuela y puede observar los resultados y compararlos con otras escuelas de la zona o el país.

Este último instrumento, en particular, me resulta muy novedoso y es, creo muy importante, porque es un lugar que ofrece a los padres de familia información objetiva sobre la educación que reciben sus hijos. Esto es necesariamente el primer paso para que ellos puedan exigir (no pedir) una educación de calidad para sus hijos. Todos los padres de familia tienen el derecho de saber si la escuela en la que estudian sus hijos es buena o mala. Este instrumento les ayuda a saberlo.

Ahora, comenté al principio que mencionaría lo que están haciendo en los Estados Unidos. Hace una semana, el Presidente Barack Obama y su Secretario de Educación presentaron el programa Race to the Top. Reconozco que a Obama le hemos criticado algunas de sus políticas, particularmente económicas, pero en este tema me parece que tiene un discurso y una visión clara y acertada.

¿En qué consiste el programa?

El gobierno federal, con una inversión de recursos públicos sin precedentes, reembolsará a los estados el gasto educativo que han hecho en los últimos años y que realizarán en los próximos años si las políticas y reforma generan resultados positivos basados en cuatro indicadores: el primero y más importante es el aprendizaje de los estudiantes; el segundo es la construcción de un sistema de evaluación de este aprendizaje; tercero, la creación de una planta docente efectiva; y cuarto y último, el mejoramiento de las escuelas que sistemáticamente están mal evaluadas.

¿Por qué es novedoso el enfoque?

Porque el recurso se entregará expost (es decir, después de las reformas y una vez que se hayan visto, de manera tangible, los resultados). Para los estados esto es una inversión porque la educación al ser del ámbito estatal depende de recursos locales. Aquí lo que la federación les dice es, yo te reembolso pero demuéstrame que has generado resultados y que los alumnos están mejor preparados.

En México el esquema que adoptamos es muy distinto.

Y lo vemos en la presión que ejercen instituciones de educación y gobernadores en los legisladores. Lo que sucede en nuestro país es que decimos, primero dame el dinero, lo necesito para generar resultados. Como nos dice muchos estudios, los resultados son muy pobres y, claro, el recurso ya se gastó. Hay que decirlo muy claro y con todas sus letras, México es de los países que más dinero público invierte por alumno en educación. Nuestro problema no es que no le pongamos dinero, el problema es que no generamos resultados.

Para concluir, la educación es el elemento más importante de la competitividad y prosperidad futura del país. Educación es, me parece, un elemento central de la estrategia de seguridad nacional.

Es desafortunado, pero los estudios muestran es que el sistema educativo está roto y no funciona. El nivel de deserción escolar es insostenible. No solo se trata de reducir estos niveles y aumentar la graduación, sino asegurarnos de que los graduados tengan las competencias que requieren para ser ciudadanos y hombres y mujeres prósperos. A diferencia de lo que están haciendo nuestro principal competidor, el sistema mexicano tiene el énfasis puesto en los insumos y no en los resultados.

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