30 de septiembre de 2009

Dos maneras de enfrentar la recesión, el enfoque alemán y el enfoque de Hacienda

Aquí las notas de mi más reciente comentario de radio en IMER. Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió ayer martes 29 de septiembre a las 7:45 AM



El día de hoy pongo sobre la mesa el reciente proceso electoral en Alemania y algunas lecciones que podríamos retomar y, con ellas, poner en contexto la realidad política y económica de nuestro país.

El fin de semana los alemanes fueron a las urnas.

Como resultado de las elecciones, Angela Merkel se mantiene como Canciller, pero ahora hará la coalición de gobierno con el partido de los demócratas libres. El mandato del electorado es el cambio y un cambio con un enfoque más liberal con el propósito de reiniciar lo más pronto posible el crecimiento económico.

A diferencia de nuestro país en donde votamos de manera independiente por presidente y legisladores, en Alemania el electorado vota por sus legisladores y ellos tienen la obligación de conformar el gobierno. El Bundestag, que es el equivalente a nuestra Cámara de Diputados, tiene más de 620 legisladores. Esto me parece importante mencionarlo porque frecuentemente escuchamos que en México, la Cámara de Diputados no logra ponerse de acuerdo en temas sustantivos porque hay muchos legisladores. Este planteamiento, en mi opinión es falso y el tamaño de la Cámara no tiene nada que ver con el número y el alcance de las leyes que se aprueban, sino con la voluntad de los legisladores y sus partidos de acordar reformas.

Regresando al proceso electoral alemán, los demócratas cristianos lograron 239 diputados (aproximadamente 38.5 por ciento) y formarán gobierno con un partido anteriormente opositor, los demócratas liberales (quienes alcanzaron 93 diputados, el 15 por ciento).

Las elecciones las perdió el partido Social Demócrata. Este partido estaba, hasta hace varios días, en la coalición gobernante. La socialdemocracia obtuvo el 23 por ciento de la votación. Este fue el peor resultado de su historia y una caída de 11 puntos con respecto a la última elección federal.

Para muchos analistas, el resultado se explica porque el electorado busca un gobierno más amable con el sector privado, un gobierno que sienta las bases para un crecimiento sostenible. Por ejemplo, una de las principales promesas de campaña de los partidos que ganaron el domingo era reformar el sistema fiscal y, en particular, reducir impuestos y simplificar el pago de los mismos.

Alemania es la cuarta economía más grande del mundo, después de los Estados Unidos, Japón y China. En los últimos meses, su economía ha pasado por una situación difícil. Se estima que, al final del año, los datos mostrarán un crecimiento negativo de 5 puntos porcentuales en virtud de la caída de las exportaciones, entre otros varios factores.

En el corto plazo, tiene varios retos, entre ellos un problema de desempleo que en los próximos meses se complicará porque terminarán una serie de medidas temporales que adoptó el gobierno para minimizar los efectos del desempleo. También se espera que un número importante de empresas tengan que quebrar. Esto golpeara los ingresos fiscales y aumentará la necesidad de mayores gastos sociales. Como muchos otros, el gobierno alemán tiene fuertes presiones fiscales.

A largo plazo, la economía alemana tiene retos similares a los de muchos países europeos. Por un lado adaptar su fuerza de trabajo y mejorar su sistema educativo para que los jóvenes adquieran un mayor número de habilidades y competencias y, por el otro lado, hacer más eficiente el funcionamiento de su sistema de seguridad social. En el terreno social, la principal tarea de los alemanes es integrar a las minorías étnicas.

La mejor medicina para los retos del corto y el largo plazo es acelerar la llegada del crecimiento económico. No hay recesión que dure toda la vida y la acción gubernamental si es capaz de convertir una recesión en algo peor. Por el contrario, si se toman medidas adecuadas, como las que está dispuesta a tomar el gobierno alemán, la recesión durará menos.

Si bien no se esperan cambios fundamentales en la política alemana, es prácticamente un hecho que se realizarán reformas fiscales y que en materia de salud que reduzca la carga del gobierno. Esto permitirá implementar un plan para reducir impuestos y, de esta manera, cumplir con las promesas de campaña de los dos partidos en la coalición gobernante. Afortunadamente para los alemanes, ambos partidos ya anunciaron que pronto impulsarán en el Bundestag reducciones a los impuestos (entre ellos los impuestos al ingreso o como les decimos en México el impuesto sobre la renta para las personas físicas) y con ello la reactivación económica. La única diferencia son los montos pero es claro que alguna reducción si habrá.

Es contrastante la manera en que los alemanes están haciendo frente a la difícil situación económica por la que atraviesan. En mi opinión, es correcto el camino que proponen. Si el gasto es excesivo y no hay recursos, lo que debe hacerse es gastar menos y no aumentar impuestos. Ellos saben que de aumentar impuestos, se golpea al sector productivo de la economía y por ello es muy probable que la recaudación esperada no se cumpla.

En México, en mi opinión, de manera desafortunada, la Secretaría de Hacienda, con base en sus modelos econométricos, propone al Congreso el enfoque equivocado. Si el gasto es excesivo y no hay recursos públicos para cubrirlos, en lugar de reducir el gasto, proponen aumentar los impuestos. A diferencia de los políticos alemanes y en particular el partido que ganó las elecciones el domingo pasado (y que fundó el estadista Konrad Adenauer), en México de aumentarse los impuestos se golpeará al sector productivo y con ello se retrasará el crecimiento económico.

Muchos lo hemos dicho y me imagino que lo seguiremos diciendo, pero el paquete fiscal propuesto por Hacienda para el próximo año parte de la premisa de una premisa equivocada: que para guardar el equilibrio fiscal se deben aumentar los impuestos, Error, la premisa correcta es reducir el gasto.

Así le está haciendo los alemanes, ese es el mandato que el domingo les entregó su electorado. Ojalá los técnicos de Hacienda y los diputados que al final modificarán y aprobarán el paquete fiscal, vea, conozca y aprenda de la experiencia alemana. Por algo son la cuarta economía del mundo.

Hasta aquí mi comentario.

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