25 de marzo de 2008

México y su problema de obesidad

Hace algunos meses comenté que México era, según estudios internacionales, el tercer país en el mundo con mayor índice de obesidad (después de Escocia y Estados Unidos). Aquí la entrada.

Ayer, el San Diego Union Tribune publicó una nota que dice que ahora ocupamos el segundo lugar. Aquí la encuentras. Según la nota, el 71 por ciento de las mujeres y el 66 por ciento de los hombres en México tienen sobrepeso.

2 comentarios:

El Nahual dijo...

y se estima que de seguir esa tendencia, en unos años seremos el primero.

Anónimo dijo...

Mi querido Loyola: la semana pasada publicamos en Enfoque un artículo interesante sobre el tema, de Alejandro Calvillo. Te lo paso por si te interesa compartirlo con tus lectores. saludos, Ernesto N.

Publicidad que engorda
AMBIENTE OBESOGÉNICO
Un grupo de expertos recomendó recientemente prohibir todo tipo de publicidad de alimentos no saludables dirigida a niños.
Alejandro Calvillo Unna, Director de El Poder del Consumidor, A.C., miembro de Consumers International y del Consejo Consultivo del Consumo de la Procuraduría Federal del Consumidor.


En 1979 la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos recomendó la prohibición de toda publicidad dirigida a niños de productos con altas concentraciones de azúcar. El motivo de esa recomendación no fue el sobrepeso y la obesidad, que aún no manifestaban las características de epidemia que presentan actualmente, se debió al daño masivo que provocaba la caries dental en la mayor parte de la población estadounidense desde temprana edad. La industria procesadora de alimentos bloqueó esta medida argumentando sus capacidades para la autorregulación y la violación a las libertades que significaba la injerencia del Estado en las elecciones libres de los individuos. En el gobierno de Ronald Reagan, en 1980, el jefe del Departamento de Agricultura, John Block, declaraba: “el gobierno no debe andar diciendo a la gente qué comer y qué no comer”.
El resultado, con los años transcurridos, es que la caries se ha convertido en un hecho aceptado, común, en algo aparentemente natural. La población ha olvidado que tiene su principal causa en los hábitos alimentarios, en especial en el consumo de azúcar. Así fue como en vez de prevenir la caries la aceptamos y aprendimos a vivir con ella, para no afectar la libertad de la industria procesadora de alimentos de publicitar y generar el hábito de consumir alimentos y bebidas con altas concentraciones de azúcar desde edades muy tempranas.
En relación a la epidemia global de obesidad, en la que Estados Unidos ocupa el primer lugar y México el segundo, el Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés) de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos señala: “No se ha presentado un cambio real en nuestros genes en este periodo de aumento de la obesidad. La raíz del problema, entonces, radica en las poderosas fuerzas sociales y culturales que promueven una dieta muy densa energéticamente y un estilo de vida sedentario”.
El IOM realizó un estudio y concluyó: la publicidad de comida chatarra afecta negativamente los hábitos alimenticios y es uno de los factores que causan obesidad infantil.
La epidemia de obesidad que está poniendo en crisis los sistemas de salud pública en todo el planeta llevó a la Organización Mundial de la Salud a desarrollar en 2004 la Estrategia Global sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud. La OMS también reconoció como uno de los factores determinantes del ambiente obesigénico a la publicidad de alimentos con altas concentraciones de azúcar, grasas o sal, señalando que “se aprovecha de la credulidad e inexperiencia de los niños”.
El mismo IOM indica que entre los dos y tres años de edad se pueden generar las tendencias al consumo de alimentos con altos contenidos de azúcares y grasas, que persistirá de por vida. Esto lo saben las empresas procesadoras de alimentos que dirigen su publicidad a los niños utilizando todo tipo de herramientas de manipulación y engaño: regalos, coleccionables, personajes animados, estrellas públicas, juegos infantiles, asociación con proezas físicas y aventuras.
El pasado 15 de marzo, Día Mundial de los Derechos del Consumidor, la organización Consumers International, que agrupa a más de 220 asociaciones de consumidores en el mundo, y el Grupo Internacional de Trabajo contra la Obesidad, con más de 10 mil expertos de 115 países, dimos a conocer las recomendaciones para un código de conducta internacional sobre la comercialización de alimentos y bebidas dirigida a niños. Estas recomendaciones serán presentadas ante la OMS en mayo próximo y establecen: prohibir la publicidad de alimentos no saludables desde las 6:00 a las 21:00 horas en televisión y radio; prohibir todo tipo de publicidad de alimentos no saludables a través de los nuevos medios (sitios web, mensajes de texto, etcétera); prohibir todo tipo de publicidad de estos productos en escuelas; no incluir regalos, juguetes u objetos coleccionables en la venta de estos productos, y no utilizar celebridades, dibujos animados, concursos o regalos en la comercialización de alimentos no saludables.
Varias naciones europeas han avanzado en la regulación de este tipo de publicidad. En Estados Unidos, hasta el momento, las empresas han logrado evitar todo tipo de regulación a pesar de ser el país con el mayor índice de obesidad. En México, ya llegamos al 70 por ciento de adultos con sobrepeso y el crecimiento de esta epidemia entre niños de 5 a 11 años fue de 40 por ciento en los últimos 7 años. Como en 1979, las empresas se niegan, con su enorme poder económico y de cabildeo, a la regulación de la publicidad que con todo tipo de artilugios perversos dirigen a niños para que consuman alimentos que dañan su salud. ¿Nos acostumbraremos a mayores índices de sobrepeso, obesidad, diabetes (amputación de miembros, ceguera), infartos de corazón, cánceres y la crisis total del sistema público de salud, como nos hemos acostumbrado a la caries dental?