16 de agosto de 2007

Reformas constitucionales en Venezuela

Hugo Chávez presentó ayer un proyecto de reforma que plantea 33 cambios a la constitución de Venezuela (perdón, la República Bolivariana...). La mayoría de los medios de comunicación resaltaron aquellas que se refieren al régimen político y que le permitirían reelegirse, por períodos de siete años, y perpetuarse en el poder.

Las reformas económicas también aparentemente son unas linduras. Ya las iremos analizando. Por lo pronto y como aperitivo, les anticipo una que ha fracasado en los países que la han implementado: la reducción de la jornada laboral. El proyecto de reforma al artículo 90 de la Constitución Ilustrada (así le llaman al menos en el portal oficial del Gobierno de Venezuela) establece que "la jornada de trabajo diurna no excederá de seis horas diarias ni de 36 horas semanales."

Esta dirección contiene el texto completo del anteproyecto de reforma constitucional. Desafortunadamente no vienen todas las reformas en un archivo, tienes que bajar una por una.

2 comentarios:

juan carlos luna dijo...

Son tan llamativas las señales políticas que envía el mundo hoy en día. Mientras "La France" de la mano de Sarkozy dará un viraje revisionista a las reducidas jornadas laborales y a la política laboral en general, Chavez descubre el hilo mas negro del populismo busca ampliarlas.

JLT dijo...

JCL. Efectivamente en Francia se aprobó hace varios años la reducción de la jornada laboral de 40 a 35 horas semanales. El ministro promovente (de apellido Aubry) y quienes apoyaban la medida decían que reduciría el desempleo en aquel país.

Esto evidentemente no sucedió. Por el contrario, las empresas instaladas en Francia se tornaron menos productivas y algunas decidieron reubicarse en otras partes de la Unión Europea. La medida ha sido un fracaso y fue tan impopular que durante la última campaña presidencial en Francia, Sarkozy prometió abolirla.

Me parece que existen dos maneras de reducir la jornada laboral: una artificial (mediante decretos o dictados centrales) que no considera las condiciones reales de la economía y una forma natural que es resultado del progreso y el avance tecnológico. Esta última me parece correcta y que deberíamos desear.

Además, desde un punto de vista filosófico es cuestionable que el gobierno limite el derecho al trabajo y la cantidad de horas que una persona quiera laborar y, con ello, mejorar sus condiciones de vida y las de su familia.