10 de noviembre de 2010

Salvando al Seguro Social

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió en vivo el martes 9 de noviembre a las 7:40 AM.



La semana pasada, en el marco de la Asamblea General del Instituto Mexicano del Seguro Social, el presidente Calderón y el director del IMSS alertaron sobre la grave situación financiera de la institución. En resumen, los compromisos financieros superan el 50 por ciento del producto interno bruto y, de no reformar el sistema, estos continuarán creciendo.

Varias causas explican esta situación.

La primera es el manejo político que ha tenido la institución. Desde su fundación, los gobernantes han ampliado y extendido los beneficios y cobertura y no los acompañaron con el cobro de los derechos.

La segunda es la transformación del perfil demográfico del país. Con los años, el promedio de edad ha ido aumentando y esto ha implicado un crecimiento en los gastos asociados a la seguridad social (principalmente médicos y pensiones). El patrón de enfermedades también es distinto y ahora tenemos una demanda de tratamientos (como el cáncer) que son considerablemente más caros.

La tercera causa es el crecimiento de la economia informal. El seguro social es financiado, en parte, con las aportaciones de los trabajadores y patrones en la economía formal. Hay millones de personas que no contribuyen a esta bolsa aunque si reciben servicios (no solo a través del IMSS, sino de otros esquemas o apoyos como el Seguro Popular). En este sentido, como lo han señalado otros analistas (pienso en Santiago Levy), el Estado también ha contribuido al debilitamiento del sistema formal de seguridad social.

La gravedad de la situación financiera del IMSS no es nueva. Ya ha tenido varias cirugías. A finales de los noventa, cuando el Seguro Social presentaba dificultades para el pago de las pensiones de los derechohabientes, se crearon las cuentas individuales (Afores) para quienes iniciaban su carrera profesional y el gobierno federal asumió (por no decir, rescató) el pago de las pensiones de los ya pensionados o quienes se retirarían antes de la maduración del nuevo sistema.

¿Qué se puede hacer para resolver el problema financiero del Seguro Social?

Para responder la pregunta, es importante mencionar que el sistema cuenta con cinco seguros: 1) riesgos de trabajo; 2) enfermedades y maternidad; 3) invalidez y vida; 4) retiro, cesantía en edad avanzada y vejez; 5) guarderías y prestaciones sociales.

Las medidas de política pública que podrían plantearse son distintas según el seguro y por cuestiones de tiempo, me limitaré a los dos que tienen los problemas financieros: 1) el seguro de enfermedades y maternidad y 2) el seguro de Retiro, cesantía en edad avanzada y vejez.

El problema fundamental del seguro de enfermedad y maternidad es que el Instituto no ha cobrado las cuotas necesarias y suficientes para cubrir los servicios que otorga.

Anteriormente, para financiar una parte de los servicios médicos, el IMSS recurrió al fondo de pensiones pero, después la creación del sistema de Afores, esta salida se cerró. Ahora la bolsa del seguro médico ya se agotó y para solventar el déficit del próximo año se tomarán recursos de los seguros de riesgos de trabajo e invalidez y vida (ambos superavitarios). Esta medida es temporal no resuelve el problema de fondo.

Para resolver el problema, reitero, debemos vincular de manera más clara el costo del servicio con la cuota de recuperación. También sería importante reducir los espacios de informalidad en la economía del país. Los informales también deberían contribuir, por justicia y equidad, con lo que les corresponde.

Ahora, hablemos del seguro de pensiones.

Aquí hay varios problemas. Pero el más serio en el corto plazo son las pensiones de los trabajadores del Instituto que, cada vez son más y, como el resto de la población, viven más tiempo. Como nunca se hicieron las reservas, se tienen que utilizar los recursos de la propia operación del Instituto.

¿Qué se puede hacer? En este caso, el gobierno federal tendrá que rescatar nuevamente al IMSS y asumir el gasto que implican las pensiones de los que hoy las reciben. Pero, para resolver de fondo el tema, es necesario aumentar la edad de retiro para los trabajadores. La decisión es difícil desde el punto de vista político pero es la mejor manera de salvar la institución.

Para concluir, ayer decían dos senadores de renombre que el gobierno mandara la iniciativa y con ello hacer un diagnóstico.

El problema no es falta de diagnósticos. México está sobrediagnosticado. Como en muchos otros casos, los problemas los entendemos y las soluciones las conocemos. El pregunta es, en realidad, si los legisladores encontrarán la voluntad y la fuerza política para tomar decisiones difíciles antes de que una crisis nos las imponga.

Además de voluntad y fuerza, sería muy conveniente que el proceso de reforma sea integral (para no tener que regresar al tema en mucho tiempo) y que todos los funcionarios (legisladores y burócratas) prediquen con el ejemplo y, así como le pedirán a la ciudadanía asuma parte del costo, ellos hagan lo propio.

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