14 de enero de 2009

Obama, el paquete económico y la oportunidad de ser distinto

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos (aquí su blog). Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió el martes 13 de enero a las 7:45 AM.



¿Cual ha sido la recepción y la reacción del plan económico propuesto por el presidente electo Barack Obama?

Solo para hacer un poco de memoria, el plan de Obama tiene dos componentes: el primero busca aumentar el gasto público (estamos hablando de aproximadamente $450 mil millones de dólares en proyectos de infraestructura) y el otro componente son reducciones a los impuestos (medidas tendrían un costo aproximado de $300 mil millones de dólares). En total, el proyecto costaría $775 mil millones de dólares.

En mi opinión, la recepción no ha sido muy buena (al menos no la deseada).

Desde que se esbozaron las ideas centrales del proyecto económico, los principales indicadores de las principales bolsas de valores han disminuido.

Si nos preguntamos porque, creo que la respuesta tiene que ver con que todavía no está claro como se va a pagar, no solo el programa económico que propone Obama, sino todos los demás 'rescates' que, en los últimos meses, aprobaron tanto la administración de George Bush (republicano) como el Congreso norteamericano (controlado por los demócratas).

Estamos hablando del:

  • Paquete aprobado en 2007 y ejecutado en 2008 mediante el envío de cheques a los contribuyentes: $168,000,000,000 (dólares).

  • Paquete para Fannie Mae y Freddie Mac (sector vivienda): $200,000,000,000 (dólares).

  • Apoyo para AIG (empresa de seguros): $122,800,000,000 (dólares).

  • Paquete financiero aprobado en octubre y que incluye el componente para la industria automotriz: $700,000,000,000 (dólares).

  • Paquete propuesto por Barack Obama: $775,000,000,000 (dólares).

  • TOTAL: $1,965,800,000,000 dólares.



La respuesta en los mercados no ha sido la deseada porque no está claro como se va a financiar todo ese gasto.

Estados Unidos tiene un problema con su deuda pública.

Como lo señalo recientemente un artículo del semanario The Economist, el año pasado la deuda pública rebasó el 40 por ciento del PIB que es, todavía, manejable. Pero de continuar la tendencia, en este año la deuda rebasará el 50 por ciento del PIB. Este nivel de deuda será, según algunos analistas, el más grande en los últimos 55 años. Evidentemente este nivel ya no es sano.

De mantenerse la tendencia, la deuda pública norteamericana continuará creciendo de manera exponencial (ver gráfica, fuente The Economist).





Obama tiene dos opciones: por un lado, cometer el mismo error de George Bush y los republicanos y darle a la ciudadanía una serie de beneficios sin señalar como se van a pagar; o bien, por el otro, señalar que si bien probablemente es necesario gastar en estos momentos para salir de la crisis, también debe reconocer que, al final, todo esto se va a pagar.

Esto último es lo difícil pero Obama claramente tiene el capital político para generar esa discusión y hablar no solo de los beneficios sino también de los costos.

Obama tiene la oportunidad de ser un presidente muy distinto a lo que hemos visto en muchos años. Para ello, me parece que la mejor señal que podría enviar a los contribuyentes (actuales y futuros) es hablar de este tema y señalar como le tendrá que hacer el liderazgo político (en el Ejecutivo y el Legislativo) para mejorar la situación fiscal de Estados Unidos en el largo plazo.

Esto es lo que están esperando los mercados para saber que tipo de presidente sera Obama y si en realidad enarbolará en los hechos el cambio que, en su campaña y en sus discursos, dijo representar.

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