6 de octubre de 2008

Economía e historia

Aquí un fragmento de un texto que leí el fin de semana y que muestra como los principios económicos son inmutables (lo que pasa es que a cada rato andamos descubriendo el agua tibia). El segundo y tercer párrafo es una explicación de lo que es la inflación (y la pérdida de valor de la moneda) y que se escribió hace más de cuatrocientos años.


... el libro más importante escrito por Mariana fue publicado en 1605 con el título en latín de De monetae mutatione (Sobre la alteración del dinero) y que posteriormente fue publicado en español con el título de Tratado y discurso sobre la moneda de vellón que al presente se labra en Castilla y de algunos desórdenes y abusos. En este libro Mariana comienza por preguntarse si el rey o el gobernante es el propietario de los bienes de sus vasallos, llegando a la conclusión de que en ningún caso esto ha de ser así. En segundo lugar, el autor aplica su ya tradicional distinción entre el rey justo y el tirano, llegando a la conclusión de que "el tirano es el que cree que todo lo atropella y todo lo tiene por suyo; el rey estrecha sus codicias dentro de los términos de la razón y de la justicia".

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Tampoco puede el rey -y éste es uno de los aspectos más importantes del libro de Mariana- obtener ingresos por la vía de reducir el contenido de metal noble en las monedas que los ciudadanos utilizan como dinero. Y es que Mariana se da cuenta de que la reducción del contenido de metal noble en las monedas, y por tanto el incremento del número de las mismas, no es sino una forma de inflación (aunque el no utilice este término...) que inevitablemente llevará a un aumento de los precios, porque "si baja el dinero del valor legal, suben todas las mercadurías sin remedio, a la misma proporción que abajaron la moneda...".

Mariana describe también las muy serias consecuencias económicas a que da lugar la devaluación y la intervención del gobierno en el ámbito monetario de la siguiente manera: "solo un insensato intentaría separar estos valores de modo que el precio legal difiriera del natural. Estúpido, ¿que digo?, malvado el gobernante que ordena que algo que la gente común valora, digamos en cinco, se venda por diez. Los hombres se guían en estos asuntos por una estimación común fundada en la consideración de la calidad de las cosas, así como en su abundancia y escasez. Sería vano que un príncipe buscara socavar estos principios del comercio. Más vale dejarlos en paz y no forzarlos, pues hacer lo contrario únicamente iría en detrimento público."



Repito, los principios no cambian. El desconocimiento de los mismos por parte de los policymakers tampoco.

La fuente es el capítulo XI (Juan de Mariana y los Escolásticos Españoles) del libro Nuevos Estudios de Economía Política de Jesús Huerta de Soto.

Nota editorial: Estoy convencido que nos ahorraríamos muchos problemas económicos si las escuelas incorporaran más historia económica en sus programas.

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