22 de julio de 2008

Si quieres ganar la elección, ten cuidado como dices la verdad

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona.


  • Hace un par de semanas, en el marco de la campaña presidencial en los Estados Unidos, Phil Gramm, un asesor económico de John McCain, se metió en problemas cuando afirmó que los Estados Unidos atravesaba por una “recesión mental”. Aquí la nota.

  • En sentido estricto, Gramm, quien durante muchos años fue senador por Texas, tiene razón. La definición de una recesión es de un crecimiento negativo en por lo menos dos trimestres consecutivos. En el trimestre anterior, la economía norteamericana creció y por ello no es correcto decir que los EUA están en una recesión. Una recesión se establece de manera ex-post, es decir, posterior a los hechos.

  • Si bien esta es una verdad, no es inteligente decirlo en una campaña política.

  • En Estados Unidos, dado que la gente está pagando un precio históricamente alto por la gasolina, el público en general percibe que la situación económica es difícil y complicada y eso, independientemente de la definición técnica, a todos les suena a recesión. En una campaña si los electores sienten una recesión, el mensaje del candidato debe ser: "hay una recesión".

  • El error de Gramm fue haber sido demasiado preciso y en consecuencia renunció a su cargo en la campaña presidencial.

  • ¿Qué lecciones nos presenta este caso?

  • Me parece que no muy positivas si lo que queremos es que en las campañas se genere una discusión que busque encontrar soluciones que realmente resuelvan, de fondo, problemas económicos. En las campañas, los candidatos y sus discursos giran en torno a lo que el público en general quiere escuchar. Por ello los discursos en las campañas adquieren un tinte populista: se hacen diagnósticos, se mencionan ideales, pero nunca las decisiones difíciles.

  • Además, hay otra consideración del discurso económico y su relación a las campañas políticas: los juicios de valor del público en general son distintos, muy distintos, a los juicios de valor o los consensos entre los economistas.

  • Sobre esto último, hace varios días, Greg Mankiw, economista norteamericano publicó en su columna del New York Times un artículo bastane ingenioso que ha sido ampliamente discutido en la blogósfera titulado What if Candidates Pandered to Economists? Aquí lo puedes ver.

  • En la columna Mankiw se pregunta como sería el discurso de una campaña si todos los electores fueran economistas y pone varios ejemplos:

  • Si todos los electores fueran economistas, entonces se apoyaría plenamente al libre comercio: existe un consenso casi total entre los economistas que un mayor intercambio comercial eleva los niveles de vida. En la realidad, en Estados Unidos esto es un error decirlo ya que es políticamente rentable afirmar que debe renegociarse el TLC.

  • Si todos los electores fueran economistas, entonces se rechazarían los subsidios agrícolas y los controles de precio. Los economistas, en su gran mayoría, identifican las ineficiencias e incentivos perversos que generan estos instrumentos (no así el público en general).

  • Si todos los electores fueran economistas, lo más seguro es que se cobrarían más impuestos al uso de la energía para que el alto precio genere un uso más racional de los recursos y entonces la gente tendería a utilizar más el transporte público o compraría autos más pequeños.

  • Otros temas interesante que menciona Mankiw son las drogas y la migración.

  • Esto ya no lo dije en el radio pero es una frase que Al Gore dijo hace poco y que pues es una pena que esto lo diga una persona que fue diputado, senador y vicepresidente en los Estados Unidos: ... "What politics has become requires a level of tolerance for triviality and artifice and nonsense that I have found in short supply."