12 de julio de 2008

Si no hubiera cerveza, no habría civilización

George Will, columnista del Washington Post y ganador del Premio Pulitzer, ofrece en su más reciente editorial algunas ideas propias para una sobremesa.

  • El desarrollo de la civilización está íntimamente ligado a los procesos de urbanización. Asimismo, la generación de los asentamientos humanos dependió, en gran medida, de la cerveza.

  • Conforme se fueron desarrollando villas y pueblos, la búsqueda de fuentes de agua potable se convirtió en un prioridad esencial. De hecho, durante muchos siglos, enfermedades como la disentería terminaban con la vida de muchas personas.

  • A lo largo de muchos siglos (y mientras el mundo se urbanizaba), la solución a los problemas de salud pública (como los mencionados en el punto anterior) no fue la purificación del agua (vamos, ni los métodos existían), sino el consumo de alcohol (principalmente vía cerveza y vino).

  • De hecho, el alcohol tiene propiedades antibacteriales y, desde un punto de vista racional, era preferible morir a los 45 años de edad con un problema en el hígado que de disentería a los 25.

Interesante.

El artículo también presenta una hipótesis de porque algunos grupos étnicos tienen niveles de alcoholismo muy altos y totalmente desproporcionados.

Aquí la columna de Will.

El libro al que hace referencia Will en su editorial es "The Ghost Map: The Story of London's Most Terrifying Epidemic -- and How It Changed Science, Cities, and the Modern World" de Steven Johnson.

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