30 de septiembre de 2008

Lo que dije hoy por la mañana en el radio

La semana pasada el Doctor Douglas Osheroff profesor en la Universidad de Stanford y reconocido mundialmente por haber sido galardonado con el Premio Nobel de Física en el año 1996 vino a México y visitó la Universidad de las Américas Puebla.

Aquí en la UDLAP tuvo una serie de actividades y reuniones con alumnos y la facultad, entre ellas una conferencia magistral donde explicó y relató las razones por las cuales recibió el Nobel de Física (por su investigación y descubrimiento de la superfluidez del helio 3).

El Doctor Osheroff también visitó el Senado de la República y tuvo oportunidad de platicar con varios senadores, integrantes de la Comisión de Ciencia y Tecnología. Esta reunión la tuvimos el jueves 25 y de lo sucedido en ella comparto algunas ideas con el auditorio.

La conversación giró en torno a la importancia y la manera en que un país puede impulsar la investigación y el desarrollo de ciencia y tecnología.

Es un tema complejo porque es un discurso políticamente correcto. Es difícil para una persona presentar o señalar algo que vaya en contra del discurso tradicional que podríamos resumir así: "se necesita más investigación y desarrollo en ciencia y tecnología y que los gobiernos deben aportar recursos públicos".

En México el gasto en inversión y desarrollo es bajo (según esto la cifra aproximada es .3% del producto interno bruto) sobre todo si lo comparamos con lo que se gasta en otros países.

Pero el discurso en las cámaras legislativas (lo digo con base en lo que escuché el jueves) tiende a centrarse en la cantidad que se invierte y entonces la única recomendación que se hace, en términos de política pública, es que el gobierno (yo diría, más bien el contribuyente) le debe poner más recursos. Este discurso tiende a escucharse anualmente cuando viene la discusión del Presupuesto de Egresos.

En esta discusión se olvida o se menosprecia, por ejemplo, el papel del sector privado. Esto es algo fundamental. Una cantidad muy importante de premios Nobel, por mencionar un ejemplo, hicieron sus investigaciones en laboratorios privados (universidades o empresas).

Entonces algo que podría discutir el legislador mexicano, para no hablar exclusivamente de la necesidad de gastar más recursos públicos, es la manera en que se podría fortalecer el marco institucional de protección a la propiedad intelectual.

En el mundo globalizado, investigaciones que se hacen en laboratorios privados y de los cuales salen, digamos, algunas patentes, estas se llevan a otros países para que ahí queden registrados y protegidos.

Pero este tema (y otros más) están ausentes en el discurso.

Si es importante hacernos una pregunta, ¿la inversión en ciencia y tecnología es causa o consecuencia del progreso y los niveles de vida de un país?

Me explico. Normalmente decimos que si queremos que el país progrese, se deben gastar recursos públicos en este tipo de actividades. Si no lo hacemos, nos quedaremos como estamos. Es posible que la causalidad vaya en el otro sentido: que los países mas avanzados, con mayores recursos, invierten en investigación y desarrollo de ciencia y tecnología porque, al haber satisfecho ya algunas de sus necesidades, pueden darse el lujo de gastar en este tipo de actividades.

Otro punto importante, y con esta reflexión concluyo, es nuestra actitud (y la filosofía del sistema educativo) en relación a la equivocación. Nuestros sistemas de evaluación tienden a castigar al error y premiar al acierto. Esto desincentiva la experimentación y genera una aversión al riesgo.

"Fracasar es una invitación para realizar nuevas actividades e investigaciones", dijo el Dr. Osheroff a los estudiantes de la UDLAP.

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