1 de septiembre de 2008

Economía en un claro lenguaje

Uno de los problemas que tienen la gran mayoría de los economistas es su dificultad para transmitir sus ideas técnicas en un lenguaje que pueda ser comprensible para un auditorio más amplio que el de su disciplina.

Everardo Elizondo, subgobernador del Banco de México, es uno de esos casos muy contados que combinan inteligencia y claridad en la exposición. En su columna Glosas Marginales que hoy publica Reforma explica como se genera el crecimiento económico.

Aquí su columna.

Aquí tres párrafos:


... El misterio del crecimiento económico ... ¿Por qué "el misterio"? Porque a pesar de que los factores fundamentales determinantes del crecimiento son conocidos conceptualmente, en la práctica la cuestión es tan compleja que la geografía mundial del crecimiento económico sigue estando caracterizada por la disparidad. Una cosa es contar con los ingredientes para la elaboración de una comida excelente y otra, muy distinta, es conocer la receta... y, sobre todo, ser capaz de aplicarla. Abundan los libros de cocina, pero los chefs realmente exitosos son excepcionales.

Desde luego, la teoría y el sentido común "dicen" que el aumento de la producción depende de la cantidad y calidad de los insumos que se emplean en ella, y de la eficiencia con la que se combinan. En consecuencia, resulta casi obvio constatar que los casos más notables de crecimiento durante el pasado reciente han mostrado las siguientes características comunes: 1) tasas altas de formación de capital; 2) estabilidad macroeconómica; 3) inserción en la economía global; 4) dominancia del mecanismo de mercado libre para la asignación de los recursos; y, 5) gobiernos eficaces**. Todos los rasgos mencionados tienen que ver, por un lado, con la disponibilidad y calificación de los factores de la producción y, por el otro, con la eficacia con la que se utilizan. Una inflación elevada, por ejemplo, impide un funcionamiento correcto de los mercados, desalienta el ahorro y desvía la inversión, disminuyendo por tanto el crecimiento potencial de la actividad económica.

La economía mexicana muestra un "marcador" poco uniforme en las cinco particularidades mencionadas. Por ejemplo, el tamaño relativo del ahorro (y de la inversión) es bastante modesto. Además, para nadie es un secreto que muchos mercados nacionales de bienes y servicios están lejos de ser competitivos; de hecho, están definidos por estructuras (privadas y públicas) claramente oligopólicas (oligopsónicas), o incluso monopólicas (monopsónicas). Ello significa, por lo común, que los mercados referidos están aislados en cierta medida de la economía externa. A su vez, típicamente esto último no puede darse, o perdurar, en ausencia de un arreglo institucional ineficiente.


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2 comentarios:

El Nahual dijo...

No estoy tan seguro de que sea tan claro. Si uno no esta versado en el lenguaje económico sería difícil entenderlo. Aunque su analogía del Chef, me parece buena; aun así no existen recetas universales.

Ernesto dijo...

Quizá mi opinión está de entrada viciada, porque durante los últimos 23 años he aprendido, practicado y empleado, en forma verbal y escrita, la jerga económica. Además conozco bien al autor de los párrafos referidos, e incluso he tenido más de una vez la oportunidad de discutir personalmente con él temas económicos. Hechas ambas advertencias, hago de su conocimiento mi opinión: Everardo Elizondo es un "garbanzo de a libra" en el gremio de economistas de habla española en lo que a análisis y divulgación se refiere. Uno de sus grandes méritos es la claridad y congruencia con la que estructura sus argumentos. Otro es el uso frecuente de hechos, a menudo en cifras, que respaldan tales argumentos. Uno más es el uso del lenguaje cotidiano, hasta donde sea posible. Aún así, mucha gente puede no comprende del todo sus artículos. Ello creo que se debe, en gran medida, a que la economía requiere un uso mínimo de términos técnicos que el público en general no conoce. Un sentido del humor fino cierra el círculo para entender el éxito de los escritos del autor referido.