14 de junio de 2011

Un posible precandidato

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que normalmente conduce Mario Campos. Las opiniones y errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió en vivo el martes 14 de junio a las 7:40 AM.



El día de hoy abordamos la campaña presidencial en los Estados Unidos.

¿Cuál es el estatus del proceso? Me parece que la respuesta que ofrece el más reciente número del semanario británico The Economist a través de su portada, con una sola imagen, es muy elocuente.



La revista representa a Obama como un gigante y, en alusión al personaje bíblico, le llama ‘Goliat’. Le acompañan varios personajes considerablemente más pequeños quienes se pelean por el derecho a competir contra él. Uno pensaría que dada las diferencias entre Obama y los republicanos, la contienda está definida pero, como dice la portada, es posible que el Presidente pierda la reelección.

¿Cuáles son las ventajas de Obama?

Destacan tres: uno, su campaña tiene muchos recursos económicos y una gran capacidad para recaudar fondos; dos, su partido está unido y respalda plenamente su candidatura; y, tres, tiene una extraordinaria capacidad para inspirar a los electores.

A pesar de ello, Obama es vulnerable.

El pobre desempeño de la economía norteamericana es su principal vulnerabilidad. Si bien ese país salió de una crisis económica muy profunda, la recuperación y la generación de empleos han sido muy lentas. En mayo únicamente se contrataron a 54 mil nuevos trabajadores, la cifra más baja en los últimos 8 meses. A Obama se le critica fuertemente porque su política económica, en particular los programas de estímulo fiscal y la reforma al sistema de salud, han generado incertidumbre y, para muchos, retrasado la expansión. Estudios de opinión muestran que el 60 por ciento del electorado no aprueba la manera en que el Presidente está manejando la economía.

Esta situación la identifican perfectamente los precandidatos republicanos quienes ayer sostuvieron su primer debate. Todos ellos responsabilizaron a Obama de la situación económica actual.

No entro a los detalles del debate (por cuestiones de tiempo), pero si quiero señalar que, en los últimos días, ha generado mucho interés la posible precandidatura de un republicano que ayer no participó en el evento. Me refiero al gobernador Rick Perry del estado de Texas.

¿Por qué?

Varias razones. Por ejemplo, sabe hacer campañas. Nunca ha perdido una elección y en la última primaria que participó superó un déficit de 20 puntos porcentuales. El gobernador tiene una amplia experiencia en el gobierno y no ha tenido escándalos en su vida personal. Pero esto no es la razón principal por la que Rick Perry podría ser el mejor candidato republicano.

A diferencia de Obama, el gobernador de Texas tiene un la posibilidad de generar un discurso con logros y resultados económicos pues su estado es la mejor historia de éxito en nuestro vecino del norte.

El desempeño económico de Texas ha sido espectacular. Mientras que la economía norteamericana promedia un crecimiento de 2.6 por ciento, Texas crece al 3.3 por ciento anual (una diferencia de 30 por ciento). Pero el dato más impresionante es el siguiente: el 37 por ciento de los empleos que se han generado en los Estados Unidos desde que terminó la crisis financiera se crearon en Texas. De los 722 mil nuevos empleos en los Estados Unidos, 265 mil están en Texas.

Sin duda habrá que seguir la pista al gobernador porque, de decidir que si busca la candidatura, en mi opinión, se convierte en un candidato muy fuerte.

Pero, mientras eso sucede, Mario y auditorio, vale la pena mencionar los elementos que explican el éxito económico texano porque evidentemente en los Estados Unidos (y otros países) tienen algo que aprender.

¿Cuál es la fórmula?

Primero, un gobierno limitado que no se ha extendido más allá de sus medios; segundo, tasas competitivas de impuestos (por ejemplo, en ese estado el ingreso de personas físicas no es tasado); tercero, un ambiente fiscal estable para las empresas; cuarto, un congreso local que con períodos de sesiones muy cortos lo que complica cambiar las leyes frecuentemente; quinto, un marco laboral que ofrece y garantiza realmente libertad sindical; y sexto, un sistema de impartición de justicia relativamente ágil lo que permite a quienes recurren a los tribunales para resolver algún asunto no tener que esperar mucho tiempo para una decisión.

Esta es la fórmula de éxito de Texas. Un estado que, a diferencia del resto de los Estados Unidos, ha generado miles de empleos. El estado del sur es la entidad con el mayor número de empresas del listado de las 500 empresas más grandes de su país.

Será interesante ver si Rick Perry, quien ha gobernado Texas desde el año 2000, decide entrar a la contienda y aprovechar políticamente el éxito económico que reporta su estado. Como lo señalé, si decide lanzarse, más que cualquier otro precandidatos republicano, el gobernador de Texas si pondría en enorme riesgo la reelección del presidente Obama.

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