3 de febrero de 2009

Buy American, un peligro para México y el mundo

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos (aquí su blog). Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió el martes 3 de febrero a las 7:45 AM.



Continúan los malos números en la economía norteamericana y desafortunadamente, en mi opinión, no vemos que la mayoría del Congreso en ese país tenga una visión viable de cómo reencauzarla en el mediano plazo. Peor aún, las malas ideas están logrando un mayor respaldo político.

Si la experiencia histórica sirve de algo, de continuar esta tendencia, la recesión podría complicarse aún más.

Esto sucedió a finales de los veintes y principios de los treinta: malas leyes, una política pública equivocada, dificultó y retrasó la recuperación económica generando lo que hoy conocemos como la Gran Depresión.

Como ejemplo, dos leyes.

La primera, el Smoot-Hawley Tariff Act, fue un estatuto que elevó las tarifas (impuestos a las importaciones) a mas de 20,000 productos. El Presidente Herbert Hoover promulgó esta ley en junio de 1930.

Ese mismo presidente, varios años después y antes de que concluyera su mandato en 1933, aprobó otra ley con un título muy bonito, pero engañador, Buy American Act (Ley para Comprar Americano). Esta ley ordenaba al gobierno a comprar únicamente a proveedores norteamericanos en los contratos públicos.

Como era de esperarse, los países con los que Estados Unidos mantenía relaciones comerciales respondieron con medidas similares y, en un par de años, las fronteras al comercio internacional se cerraron. Esto retrasó la recuperación económica.

Ambas leyes pretendían aumentar la producción nacional y lejos de aumentarla, ante el cierre de mercados, vino un colapso económico.

Desafortunadamente, hoy en día, estamos viendo una situación similar en el Congreso norteamericano.

Ahora, impulsado por la presión de fuertes grupos de interés, un comité legislativo introdujo en el paquete que busca estimular la economía norteamericana, una cláusula denominada “Compra Americano” (Buy American). Esa cláusula obliga al gobierno a financiar únicamente proyectos públicos (de infraestructura) que usen acero norteamericano.

En el Senado se está discutiendo una medida similar que podría extenderse a otros productos como cemento y maquinaria.

Es claro que los políticos en este país (y en otros muchos, no hay que ser injustos) están recurriendo al expediente del proteccionismo para conseguir apoyo electoral: saben que un gran número de personas caen con facilidad cuando se les dice que el cierre de fronteras a las importaciones mejorará su calidad de vida.


¿Es un hecho que pase esta medida?

Es probable que se apruebe en el Senado y entonces Barack Obama tendrá que tomar una decisión: mantener esta cláusula (que económicamente no sería lo sensato) o vetarla (que políticamente sería costoso). Ver más aquí sobre el dilema.


¿Es Obama proteccionista?

Me parece que, de manera instintiva, si es. En campaña dijo que revisaría el TLCAN. También ha mencionado que nunca ha visto un acuerdo comercial que le guste. Para el, la política comercial es una forma de preservar empleos y no, como debería ser en mi opinión, un medio para hacer más productiva la economía y, con eso, generar mejores empleos en el mediano plazo.

Tenemos que estar al pendiente de la evolución de estas propuestas legislativas que, de aprobarse, podrían tener un impacto negativo en la economía norteamericana y todos sus socios comerciales. Sin duda uno de los países que más podría verse afectado es México pues somos, hoy en día, uno de sus principales socios comerciales.

Un último punto.

La analogía con la Gran Depresión es importante pero la realidad hoy es distinta.

Hace 70 años no existía un marco legal que protegiera al comercio internacional. Hoy, afortunadamente tenemos leyes (como los tratados de libre comercio y el propio marco institucional en torno a la Organización Mundial de Comercio) que son un obstáculo a las tentaciones nacionalistas y proteccionistas en muchos países.

No perdamos de vista la discusión y el resultado de la misma. El proteccionismo norteamericano, de suceder, tendrá un efecto muy negativo para la economía mexicana.

Pregunta, ¿estará descontando esto el mercado accionario mexicano? ¿Estará reaccionando al discurso económico populista en los Estados Unidos?

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