3 de mayo de 2011

La muerte de OBL si nos interesa

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos. Las opiniones y errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió en vivo el martes 3 de mayo a las 7:40 AM.


El tema internacional obligado es la muerte de Osama bin Laden. Comparto con el auditorio tres ideas.

Lo primero que destaca es que, según los reportes oficiales, la operación militar fue un éxito. La palabra más socorrida en las crónicas periodísticas es ‘quirúrgica’. Según esto, el episodio no duró más de cuarenta minutos y, además de lograr el objetivo (encontrar y matar al terrorista), no hubo bajas norteamericanas.

Llama la atención el largo proceso de planeación. Según esto, desde agosto del año pasado, había sospechas que en esa propiedad podría estar viviendo Bin Laden. Fue después de muchos meses y de juntar distintos pedazos de información, que se concluyó que efectivamente ahí estaba el terrorista más buscado del mundo. El viernes pasado, el Presidente Obama tomó la decisión de ejecutar el operativo.

Sin duda, todo este relato, esta imagen del proceso de planeación y ejecución, le viene muy bien al Presidente Obama. La muerte de OBL le da un tremendo levantón y acalla muchas de las críticas que recibe en su país. El tema de seguridad nacional era una de las fortalezas de los republicanos. Hoy, a la luz de este episodio, los demócratas tienen que presumir en este tema.

No profundizo en las implicaciones políticas porque, me parece, se ha comentado mucho en los medios de comunicación.

Lo que me ocupa hoy es la reacción que tienen algunos mexicanos sobre este episodio. He escuchado voces que afirman que la muerte de Bin Laden es un asunto que ocupa principalmente a los estadounidenses y no a los mexicanos. Según esto, el interés mediático aquí es una distracción.

No estoy de acuerdo con esta posición. Las acciones que planeó y organizó Bin Laden en el 2001 si afectaron a México.

En primer lugar, decenas de mexicanos perdieron la vida la mañana del 11 de septiembre del 2001. Trabajaban en las Torres Gemelas y no tuvieron oportunidad de salir del edificio. Hubo familias mexicanas que vivieron el dolor de perder a sus parientes, a sus padres, a sus hijos, en acto terrorista.

La segunda afectación a nuestro país fueron los efectos de la reacción antiterrorista en los Estados Unidos.

Justo antes del 11 de septiembre, los gobiernos mexicanos y estadounidense estaban muy cerca de pactar un acuerdo migratorio. El acuerdo se cayó con las Torres Gemelas. Un acuerdo migratorio que, independientemente de los detalles, hubiera sido mucho mejor que el marco legal vigente. Como lo hemos mencionado en otras ocasiones, el status quo obliga a miles de personas a arriesgar sus vidas en su camino hacia el norte. Miles de mexicanos han muerto en el desierto porque no hay un mecanismo formal que les permita entrar y salir de los Estados Unidos. Posiblemente, con un acuerdo, esos migrantes no habrían muerto. Es claro, pues, que los actos terroristas del 11 de septiembre también afectaron a estos mexicanos.

Hay, sin duda, otras afectaciones que no implican vidas humanas pero si molestias cotidianas.

El 11 de septiembre cambió la manera en que viajamos. Tan solo para viajes internacionales tenemos que pasar mucho más tiempo en los aeropuertos. Las largas filas, quitarse hasta los zapatos en los filtros de seguridad, estos detalles son herencia del terrorismo.

La reacción antiterrorista en los Estados Unidos también fue utilizada, en su momento, para obstaculizar el comercio y cerrar aún más las fronteras a los productos y servicios que hacemos en México. En este sentido, el 11 de septiembre impidió una mayor integración norteamericana. Una mayor integración entre Canadá, Estados Unidos y México, la reducción de obstáculos y barreras hubiera sido una manera efectiva de mejorar las condiciones de vida de quienes habitan en la región.

Por estas razones, si considero que la muerte de Bin Laden es un acto que si interesa a los mexicanos y no es una distracción.

Concluyo Mario y auditorio, señalando y contrastando la reacción de la Presidencia de la República el día de ayer, con la reacción titubeante al 11 de septiembre.

El día de ayer, el Presidente Calderón expresó su reconocimiento a los Estados Unidos y al Presidente Barack Obama por su perseverancia en el combate y persecución del terrorismo. Es buena señal que el gobierno mexicano muestre seguridad y apoye y reconozca a nuestro principal socio. Cuando ocurrió el 11 de septiembre, muchos nos sorprendimos de la incapacidad y la lentitud del gobierno mexicano, incluyendo los legisladores, de sumarse al duelo y dolor que sentían los estadounidenses. En ese entonces, en Estados Unidos se dieron cuenta de nuestras dudas. Hoy, afortunadamente, la reacción fue rápida, distinta y decidida.

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