15 de junio de 2008

Una carta de El Cairo (que podría haberse escrito desde México)

Thomas Friedman, columnista del New York Times, escribe desde Egipto una carta. Aquí la encuentras. De la misiva, destaco dos párrafos:

From Shubra we drive into the desert toward Alexandria. The highway is full of cars. How can all these Egyptians afford to be driving, I wonder? Answer: The government will spend almost $11 billion this year to subsidize gasoline and cooking fuel; gas here is only about $1.30 a gallon. Sounds like a good deal for the poor — only the poor have no cars, and the fuel subsidies mean less money for mass transit.

Think about these numbers: This year Egypt will spend $6 billion on education and $3 billion on health care, far less than the subsidies for fuel. This is a terrible trap. The subsidies should have been phased out when food and fuel prices were lower. Now that they have soared, the pain of removing the subsidies would be politically suicidal. So education and health care get killed
instead.



Aquí una traducción:

De Shubra manejamos por el desierto hacia Alejandría. La carretera está repleta de autos. ¿Como puede ser que a tantos egipcios les alcanza para manejar?, me pregunto. La respuesta: el gobierno gasta aproximadamente 11 mil millones de dólares al año para subsidiar las gasolinas y el gas casero; el gas aquí cuesta solo $1.30 dólares por galón. Suena como un buen negocio para los pobres - el problema es que los pobres no tienen autos y el subsidio a la gasolina significan menos recursos para el transporte público.

Aquí los números: Este año Egipto gastará 6 mil millones en educación y 3 mil millones en salud, mucho menos que los subsidios a la gasolina. Esta es una trampa terrible. Los subsidios debieron haberse reducido gradualmente cuando los precios de los alimentos y las gasolinas eran más bajos. Ahora que están por las nubes, eliminar los subsidios es un suicidio político. En consecuencia, la educación y la salud son los sacrificados.