14 de febrero de 2010

No necesitaba empleo, sino que lo dejaran trabajar

Gabriel Zaid presenta excelentes observaciones en su libro Empresarios Oprimidos.

Aquí un ejemplo:

Muchos anhelos de justicia han pintado a los pobres como asalariados oprimidos por empresarios desalmados. Son más bien empresarios oprimidos por asalariados bien intencionados.

No ser vistos como empresarios bloquea sus oportunidades. La oferta de progreso que reciben es inadecuada, además de ilusoria... La vida pobre se caracteriza por una multitud de iniciativas empresariales, escasas de recursos y lastradas de trámites...

De este desencuentro hay ejemplos curiosos...

¿Por qué nacio Jesús en un establo y no en su casa? Porque José fue requerido por el fisco en la ventanilla de Belén, aunque tenía el negocio en Nazaret.

¿Cómo se representa a San José Obrero? Trabajando en su carpintería, a veces ayudado por el niño Jesús, a veces junto a María, porque el taller estaba en casa, como es común en las microempresas. El hogar productivo es una tradición milenaria.

... Pero José no era obrero, sino empresario. No necesitaba empleo, sino que lo dejaran trabajar, en vez de hacerlo peregrinar de una ventanilla a otra. No dependía de un patrón, sino de autoridades que imponen trámites a ciegas, aunque trastornen la vida de los demás...

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