12 de mayo de 2009

En materia de salud, decisión. En economía ...

Aquí las notas de mi comentario de radio en IMER en el programa que conduce Mario Campos (aquí su blog). Las opiniones son personales y los errores son atribuibles exclusivamente a mi persona. El comentario se transmitió el martes 12 de mayo a las 7:45 AM.



Parece que quedó atrás la tormenta que generó el brote de influenza en nuestro país. En los próximos días, la gente comenzará a analizar y contextualizar la acción y reacción de las autoridades gubernamentales en los distintos órdenes de gobierno.

A la hora de la comida, en el café, los debates girarán en torno a preguntas como ¿Se actuó oportuna y correctamente? ¿Se minimizó? ¿Se exageró? ¿Se dimensionó adecuadamente? ¿Era necesario suspender varios sectores de la actividad económica? ¿Se le informó apropiadamente a las autoridades sanitarias internacionales? ¿Cómo estamos manejando la reacción de otros países?

Independientemente de las respuestas a estas preguntas, se vio un gobierno con autoridad.

México conoció al Secretario de Salud del gobierno federal, José Angel Córdova Villalobos, y como otros lo han mencionado, vimos un médico preocupado por la salud de las personas y un funcionario público competente y sin miedo a decidir. Qué bueno. Eso nos gusta de quien ejerce la política.

Contrasta esta situación con lo que sucede en materia económica.

Mientras el brote de influenza ocupaba nuestra atención, la economía continuó deteriorándose. A diferencia de lo que vimos con el virus y sus respectivos controles de daño, no hay una respuesta similar, clara y contundente sobre qué hacer para resolver nuestros problemas económicos. El virus que ataca a la economía está haciendo lo que quiere. Y ni quien le diga nada.

Los últimos datos del empleo para el mes de abril indican que se perdieron 263 mil empleos formales tan solo durante esos 30 días. Muchos de ellos en el sector comercial, pero la mayor parte de los nuevos desempleados fueron del sector industrial.

Por otro lado, ayer se informó de un dato que, para algunos, es un indicador adelantado de la actividad económica (porque nos permite prever el comportamiento de la economía en los próximos meses). En febrero del 2009, la formación de capital fijo se desplomó a un tasa anualizada de 12 por ciento; el nivel más alto en más de 13 años. Este indicador tiene dos componentes: uno, el comportamiento del sector de la construcción y, dos, la compra de nuevo equipo industrial (maquinaria).

Sobre el último, la compra de maquinaria cayó fuertemente. Esto significa que las empresas industriales no le ven perspectivas positivas a la economía en el corto plazo y, en consecuencia, no hay condiciones para invertir, para renovar sus fábricas.

¿Cuál es la reacción gubernamental ante el deterioro de la actividad económica?

A diferencia de lo que vimos con la influenza en donde el Secretario de Salud asume la autoridad, presenta un plan y toma decisiones, con los problemas económicos parece que sucede lo contrario. Es más, un desinformado común y corriente podría pensar que hay confusiones y titubeos.

Después de varios meses, no es claro de quien es la responsabilidad. ¿La Secretaría de Economía? ¿La Secretaría Hacienda y Crédito Público?

Digo, al menos que sea una super estrategia y que de plano está fuera de nuestro alcance, no es comprensible que el Secretario de Hacienda haya dicho la semana pasada que, para enfrentar la crisis, el gobierno tiene cuatro opciones: subir impuestos, bajar gasto, contratar deuda o todo lo demás. ¿Cual es el rumbo? ¿Donde están las ideas?

Para generar el debate, lograr las acciones y, con ello, resolver los problemas económicos y la falta de competitividad del marco institucional mexicano, sería necesario que alguno de los funcionarios federales del ramo asuma el mando político. Necesitamos a un José Angel Córdova Villalobos, Secretario de Salud, pero en las tareas económicas. Alguien que diga: este es el diagnóstico, este es el plan, por aquí nos vamos y este es el momento de hacerlo.

Si se mostrara ese liderazgo económico, otra podría ser nuestra realidad.

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